Recuerdos

 

Fuera estaba lloviendo. Estaba en su despacho, rodeada de papeles, de notas, de facturas, de olvidos… miraba hacía la ventana, a través de ese árbol que con las primeras hojas empezaba a taparle la visión de la avenida surcada de coches, y los edificios de enfrente… y llovía.

Siempre le habían gustado los días nublados, pero últimamente le ganaba la melancolía en cuanto el cielo se cubría y empezaba a caer la lluvia, esa lluvia fina, continua… que hacía de este invierno el más gris que recordaba…

Y ese era el problema, que recordaba… le hubiera gustado escaparse un rato, a un sitio tranquilo, con alguien a quien poder contar las cosas que le iban sucediendo, y las que le gustaría que le pasaran, alguien a quien acariciar las manos, juguetear con los dedos mientras hablas, alguien con quien recostarse sin hablar, solo escuchando el viento fuera, en la seguridad de una habitación, a cubierto… de todo.

Miraba por la ventana y recordaba, y echaba de menos esas escapadas, esos momentos de excitación, en los que parece que eres mas dueño de tu vida que nunca, porque improvisas tu presente, porque apartas los planes, y vives, con intensidad, con los cinco sentidos, aprovechando hasta el último minuto… disfrutando, como si fuera un regalo envuelto en papel de colores, y no sabes que hay dentro, pero te da igual, porque no te lo esperabas, y te gustan las sorpresas, y sonríes.

También recordaba las sonrisas… también echaba de menos esa felicidad tonta que te hace sonreír sin motivo.

Pero si le hubieran dado a elegir entre no sentir esa melancolía que produce la nostalgia de lo que se ha perdido a cambio de no haber probado la felicidad que la produjo, se hubiera negado. Había sido tan feliz, que prefería quedarse con el recuerdo de ese amor, que no haberlo disfrutado…. Confiaba que algún día dejarían de dolerle los recuerdos, en realidad, estaba empezando a poder recordar ahora, de otra manera, sin sentirse rota por dentro, y sabía que dentro de poco podría volver a sonreír a sus recuerdos, como cuando no les tenía miedo, cuando le gustaba encerrarse con ellos, a oscuras, para volver a vivirlos. Porque sabía que nunca podría olvidar, no quería olvidar.

Sonó un teléfono y volvió a la realidad, sacudió la cabeza intentando volver al presente, cerró los ojos y se despidió (otra vez) … había dejado de llover…

 

 

 

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2 Respuestas a “Recuerdos

  1. Estaría bien que nunca dejara de llover, que los recuerdos hermosos nos acompañaran en cada paso del camino y, puestos a pedir, que todos los instantes fueran intensos y felices. Y una buena primitiva.

    Habrá que conformarse con la sonrisa. Porque ésa si depende de nosotros, y no debemos perderla. Porque siempre hay motivos.

    Un beso, una Cocacola y una sonrisa.

    Así que aquí empezó todo… 🙂

  2. Si Danny, aquí empezó todo. Fue un invierno gris que empezó con tristeza, pero ahora transcurridos los meses ya puedo decir que puedo recordar sin que me duela (solo a veces y un poquito).
    Y creo que me ayudo mucho el llenar mis momentos de nostalgía con momentos e instantes plasmados en palabras.

    Y la sonrisa nunca la dejé.

    Me alegro que te hayas pasado. Un beso.

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