LUNES

Hoy ha sido uno de esos días en los que basta con sobrevivir, con llegar a la noche con los mínimos daños que podamos recibir.

Ya se que suena tremendista, pero hoy el día se podría haber calificado de “lunes horribilus”, porque si ya son duros los lunes de por sí, (sobre todo, después de pasar dos resacas, la del sábado y la del domingo), cuando solo deseas encender el ordenador, tomarte el primer café mientras echas un vistazo a la prensa digital, mientras esperas que se bajen los correos (a ver si hay suerte, y hoy me ha escrito), sonreír con el chiste de Forges… abres la puerta y ya sabes que algo va mal, caras de aburrimiento y periódicos gratuitos abiertos sobre las mesas, el sistema informático estropeado, y el obrero que está “rematando” la reforma desde hace 3 meses que se llevó las llaves y no podemos entrar en la cocina a hacernos un café, ese mismo obrero que no acaba, el que dice todos los días “mañana estará todo terminado, seguro”, 3 meses sumida en el caos, zigzagueando por todos los despachos para encontrar los papeles, todo cambiado de sitio, que parece que juguemos al escondite… y no puedo hacer nada, todas las tareas del día paralizadas, y tengo tanto trabajo atrasado…

Intento ser positiva, “aprovecharé para hacer gestiones” pienso ingenuamente, así me dará el aire (que por cierto hoy sopla helado y con fuerza 7 como mínimo) y no me acuerdo de la huelga hasta que estoy abajo, en el metro, atrapada entre la masa e intentando entrar en el vagón, no cabemos y por supuesto, de las cuatro personas que se tienen que quedar fuera yo soy una de ellas (no me tocará la lotería en vez del brazo del revisor de la FGV), así que espero al siguiente, con paciencia y sin MP3 que también es mala suerte que se me haya olvidado recargarlo este fin de semana…

Decido volver a casa para comer, hacer un descanso, un día es un día, y el ascensor estropeado, pero debo subir, porque llevo cuatro bolsas de compra… así que tras una sopa de sobre (que me produce un atroz ardor de estomago) y unas sonrisas viendo a Ángel Martín y Patricia Conde me vuelvo de nuevo al despacho. La situación no ha cambiado, el técnico sigue peleándose con el servidor, pero creo que habrá que darlo por perdido (pienso en toda la semana de trabajo perdida…), además no funcionan los teléfonos… y huyo, acabo marchándome antes, mañana será otro día, seguro que algo se podrá arreglar, y si no, por lo menos no será lunes.

(…Y todavía quedan 4 días para el viernes…)

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