Número Impar

 

Acabo de llegar ahora mismo de cenar con unos amigos, nuestros hijos son amigos y afortunadamente, entre afinidades y otros vicios, nosotros también, así se soporta mejor la salida con niños, cuando entras en un restaurante, taberna, tasca o terraza y los camareros miran horrorizados sin intentar disimular la que se les viene encima, tres matrimonios con sus respectivos hijos (2 de media por pareja).

El caso es que yo me separé hace un año, y claro, ahora yo soy el número impar, para repartir la cuenta, para contar las plazas…, y aunque, seguramente son imaginaciones mías en una noche complicada, en una muy difícil semana, dentro de un difícil mes, en un más que lamentable año, hoy me sentía también como una especie de número primo, incordiante e indivisible, y aunque los chistes fáciles sobre mujeres separadas me los hacen mis amigos para animarme… a veces me hacen sentir como si mi condición hubiera cambiado al no tener mi pareja complementaria al lado, (y que conste, que yo estoy tan a gusto sin tener que preguntar a un marido inapetente que le apetece cenar de la tan sabida carta de bocadillos de autor), pero a veces me siento rara (que no sola), o me hacen sentirme rara, es como si el mundo estuviera hecho para los diestros, para los que ven, y para los que estén casados/emparejados/o lo que sea.

Además, a la hora de pagar la cuenta siempre pasa lo mismo “¿dividimos por persona? O por parejas?, no por familias….” Y yo me dejó llevar, porque siempre fui de letras.

 

 

 

 

 

 

 

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3 Respuestas a “Número Impar

  1. Dando una vuelta por diferente por blogs me encontré con el tuyo. Tranquila que a mi me pasa como a ti, déjate llevar, es lo mejor, que se quiebren ellos la cabeza calculando. El mundo está hecho para todos, no solo para las parejas, ahora te sientes raras pero te acostumbrarás, ya verás. Animo!!!

  2. Yo tambien paseaba como kikarrr y me he encontrado con tu blog.

    Te entiendo perfectamente, vivimos en una sociedad “empareja” pero eso esta cambiando, ya era hora.

    Un besico y mucho amnimo,

    Amanda

  3. Chicas, va a rachas. Hay veces que echo de menos una segunda opinión en según que cosas. Aunque ahora que me he acostumbrado a ir por libre… ¡no se si aguantaría que me cortaran las alas!
    Besos.

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