PESADILLAS

Mi hijo, impresionable y sensible donde los haya (y no es amor de madre, que ya me gustaría a mi poder entrar en el video club con él sin que camine de espaldas cuando pasa al lado del stand de terror/ciencia ficción) lleva dos noches saliendo de su cuarto, entrando al salón, volviendo a la cama, volviendo a salir, entrando a mi cuarto si he tenido la suerte de despistarlo y acostarme… que solo me faltaba esto para mi insomnio semi-crónico.

Y la culpa de todo la tiene un anuncio de una película de miedo que han estrenado ahora, una de esas que te llaman al móvil y si lo coges te vas a morir, o te van a matar, o algo así. En fin, imágenes oscuras y caras blancas y fantasmales. Ya os he dicho que a sus diez años es muy impresionable.

Claro, yo me acuerdo de las películas de terror de mi infancia, y las que echaban en la tele (y me dejaban ver) eran en blanco y negro y no daban miedo, véase toda la saga de Drácula, Frankenstein, El Hombre Lobo, La Bella y La Bestia, etc. (grandes películas pero poco impresionantes), pues no me quitaban el sueño.

Pero claro que tenía miedo, me acuerdo que me aterraba la oscuridad tras de mi, y que en casa de mi abuela, en el pueblo, a veces nos quedábamos a dormir. Allí las habitaciones tenían la luz en la cabecera de la cama, con un interruptor que colgaba de la pared, y que había que apagar antes de salir de la habitación, y que cuando lo pulsaba, me dirigía hacía las escaleras (que también tenían el interruptor al final abajo) primero caminando, pero iba acelerando poco a poco al sentir la oscuridad en mi espalda, como si me empujará, como si me fuera a alcanzar y a envolver, era una sensación angustiosa, todavía la recuerdo, y que cuando alcanzaba al final la luz, las voces de mis padres y mis hermanos, el comedor… volvía a respirar, porque estaba conteniendo la respiración desde que apagué la luz, mientras corría.

Mi abuela tenía el baño fuera de la casa, atravesando un hermoso patio lleno de jazmín durante el día, y de tenebrosas sombras por las noches, por lo que os podéis imaginar el aguante que llegue a desarrollar en aquella época. Si la necesidad era acuciante e inaguantable, bajaba y subía como una exhalación, que si en el instituto años más tarde hubiera rozado la mitad de esa velocidad habría pasado la prueba de velocidad con nota.

Y reconozco que aunque las películas de miedo me gustan mucho (si no salen vísceras y desparramamiento de miembros), si veo a Regan girando la cabeza me muero del susto (no he podido ver El Exorcista más que una vez). 

A ver si esta noche voy a tener pesadillas yo….

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