Un chupito

Tomad chicas, os invitan a esto” – la camarera de la barra se inclina hacía nosotras y nos coloca dos chupitos delante.

“¿Quién nos invita?” – le pregunto, más extrañada que halagada.

Aquel chico del fondo de la barra, el de negro. Podéis mirarle, no pasa nada” – nos recomienda ante nuestra cara de ¿y ahora que hacemos?.

Ehhh, y esto que nos has puesto ¿Qué es?” – le pregunto mirando los chupitos.

Chupitos de la casa” – me contesta con una sonrisa. O sea, que sigo sin saber en que consiste ese brebaje marroncito que tengo al lado de mi ron con limón.

“¿Y ahora que se hace?” – le pregunto a mi amiga que me lleva un año de ventaja en esto de la separación y las salidas nocturnas.

Pues a menos que quieras algo más, darle las gracias”.

Mi amiga y yo nos giramos y le sonreímos para agradecérselo, volviendo de nuevo a nuestra conversación, mi amiga más relajadamente que yo ya que estaba de espaldas a él, yo me quede con esa incomodidad de no querer mirar para el lado al que estaba orientado mi cuerpo, para no tropezarme con su mirada.

Y es que desde que volví a ser impar siempre que algún hombre se me acerca me pongo a la defensiva, me cuesta relajarme y soltarme. Antes de emparejarme (por los siglos de los siglos) con mi ex-marido, nunca salí a ligar, simplemente salía, y si te encontrabas con un chico que te gustaba, le mirabas, y tonteabas, y después de tontear mucho acababas enrollándote con él (siempre que ellos dieran el primer paso que yo era muy tímida e insegura para eso), claro, eso es lo que se hace de los 18 a los 25, ahora creo que hasta los 35 años que se acaba la adolescencia tardía. Después te emparejas, hasta te casas, y si todo va bien, te olvidas del tema para siempre, y si aún te queda algún amigo soltero hasta piensas cuando te llora por su última ruptura “Uf! Menos mal que yo no tengo estos problemas!”.

Y un buen día, 15 años después de aquella última vez que ligaste (precisamente con tu ex-marido) te encuentras con que no sabes que hacer ante un desconocido que te invita a una copa, como si fueras una joven de 25 años insegura y algo tímida. Y eso que ahora tengo casa propia, y nadie me pone hora de llegada.

Bueno para ser sincera, solo hay un hombre con quien no me pasó…, pero eso es otra historia.

Por cierto, sigo sin saber lo que llevaba el dichoso chupito, aparte de un toque de menta, pero estaba muy bueno.

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4 Respuestas a “Un chupito

  1. Yo me quedé impar (pero en mi caso no fue un divorcio, ojalá, mi marido murió), hace cuatro años, y aun cuando salgo de marcha, si alguien me invita a un chupito, me pasa como a ti, que me incomodo y me pongo a la defensiva, supongo que es por ser tan nerviosa como lo soy yo. Me siento extraña cuando ligo, no se porque (aunque entre tu y yo, ligo poquísimo).
    Bueno guapa me gusta mucho tu blog, besitos.

  2. Chica lo siento. Debiste sufrir mucho. Pero la vida sigue.
    Supongo que será cosa de práctica, pero es que a veces da tanta pereza….
    Un beso y gracias.

  3. Me encantan estas cosillas, jeje.

    Lo de ligar no es problema solo..ponerte al dia y un poco (mucho) de practica, si compromisa que es mas divertido… 🙂

    Por cierto kikarr lo siento mucho.

    Un besito para las dos!

    Amanda

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