CAFÉ (SIN GEORGE)

Llevo varios días con la cafetera estropeada en mi despacho, y yo necesito café por las mañanas, uno para despertarme nada más llegar, mientras el ordenador se despereza y otro más a los veinte minutos, porque el primero no me ha hecho efecto, así que siguiendo la recomendación de un amigo que me contó maravillosa oferta decidí acercarme a la famosa tienda donde si tienes suerte te tropiezas a George Clooney degustando un café.

Así que ayer por la tarde, aprovechando visita suicida al centro para compra urgente de ropa, que siempre me pilla el cambio de estación con una talla menos en el armario de mis hijos, decidí pasarme por la elitista tienda y comprar una de esas bonitas y modernas cafeteras. La cola llegaba hasta la puerta, y en un principio creí que era para llegar hasta el fondo, a la barra de degustación, pero no, estaba pulcramente separada por cordones rojos de las seis cajas que no paraban de empaquetar esos bonitos envases repletos de capsulas de colores.

Esperamos pacientemente durante media hora rodeados de niños con calcetines a media pierna y niñas con lazos, (fue la cola donde más desentonábamos de todas las que habíamos hecho esa misma tarde), observando la decoración de la tienda y a los amables y guapos dependientes/as, que explicaban todos los sabores y aromas de los cafés con todo lujo de detalles.

Miraba las tacitas de la exposición y dudaba de si sería conveniente tomar el café en los vasitos de plástico que utilizamos y removerlos con las paletinas en vez de con esas delicadas cucharitas de diseño… cuando la vendedora me dirigió una radiante sonrisa indicándome que me tocaba a mi (afortunadamente porqué si no iba a empezar a tirar la casa por la ventana). Pedí mi Krupps en acabado negro y me deje convencer para adquirir el pack de bienvenida, con varios envases de todos los sabores, su bonita caja de madera para exponerlos (que ya aprovecharemos para otra cosa), y chocolatinas de regalo, todo impecablemente envuelto en ese elegante color marrón de la marca.

Y salimos cargadísimos, camino del metro, intentando que no se nos rompieran las bolsas,… y yo deseando que llegue el lunes para desembalar tanto paquete, que a mi me encanta desenvolver regalos, y sobre todo, para hacerme un café “capriccio” (con chocolatina).

 

 

Y os dejo una canción de un grupo de aquí, Señor Mostaza, un sonido sesentero y optimista que me ha estado acompañando esta tarde y siempre escucho con una sonrisa.

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