RELATO: PELICULAS

Su padre le puso de nombre Lauren, por Lauren Bacall, su actriz favorita, en realidad su prototipo de mujer, inalcanzable y perfecta. Ella ni tenía la mirada ni el apellido de Bacall, se llamaba Lauren Ortiz.

Heredó de su padre el gusto por el cine. Pero no sólo le apasionaba el cine clásico como a él. También le gustaba el de terror, y el de ciencia ficción, un poco menos el de acción, y siempre lloraba ante un buen drama romántico.

Llevaba siempre en su MP3 algunas bandas sonoras de sus películas favoritas. La semana que se enamoró perdidamente de Diego flotaba bajo el influjo de aquellos increíbles violines de Memorias de África sonriendo, como una boba. Con la de Pulp Fiction caminaba por la calle sintiéndose capaz de llegar a cualquier sitio. Y al llegar a casa se relajaba con 2001, Odisea en el espacio. Pero lo que más le gustaba era escuchar su grabación “sorpresa”, canciones de todas las épocas que la iban sorprendiendo conforme sonaban en sus oídos.

Empezó el día tomándose un café en el bar que había bajo su despacho escuchando el meloso tema de Barbra Streisand en Tal como éramos y mirando dulcemente al guapo chico que mordisqueaba un bollo en la otra punta de la barra. La voz de George Baker cantando Little Green Bag de Reservoir Dogs la sacó de su encantamiento. Dejó un euro en la barra y salió corriendo hacía la oficina. Allí era el único sitio en que desconectaba los auriculares y se concentraba única y exclusivamente en su trabajo. Le gustaba lo que hacía. Nada más acabar sus estudios de diseño gráfico se puso a maquetar para una revista de cine. Su padre habría estado orgulloso de ella. A veces se entusiasmaba tanto que se olvidaba de la hora que era, como esa noche. Hacía rato que todos se habían ido, así que cuando empezó a sentir hambre apagó el ordenador y se dirigió al pasillo entre las mesas desiertas. 

Se colocó los auriculares y enchufó el MP3. No le gustaba ese silencio alrededor, los despachos oscuros.. Llamó al ascensor y esperó. Tenía la extraña sensación de que no estaba sola, pero se lo quitó de la cabeza, su último compañero se había ido hacía una hora y hoy no limpiaban. De pronto empezó a escuchar una melodía de piano, que iba creciendo en intensidad, la conocía bien. Era de John Carpenter, la canción de Halloween, y le extrañó, porque nunca se la había grabado, se lo sacó del bolsillo y miró la pantalla, no había nada.

En ese momento todo se quedó a oscuras.

Abajo el vigilante se giró un momento hacía una de las pantallas laterales, le parecía haber visto algo moviéndose, pero todo estaba tranquilo. No recordaba haber visto a la chica de maquetación salir. “Voy a hacerme un café, sólo me faltaba que me pillaran dormido”.

Las pantallas devolvían las imágenes grises de las oficinas vacías. En una de ella apareció el vigilante, caminaba hacía la máquina de café buscando monedas en su bolsillo. De pronto se giró, como si hubiera oído algo. Luego un grito y… la oscuridad.

The way we were. Barbra Streisand

Little green bag. George Baker

Theme Halloween. John Carpenter

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