El fantástico TIM BURTON

Después de dos horas y media recorriéndome el centro buscando regalos para el próximo cumpleaños de mi hija he vuelto a casa cargada de paquetes (algo ha caído para mí claro) y con los pies destrozados. Como aún estoy en mi quincena sin niños me puedo permitir el lujo de llegar a casa, ponerme fresca, cenar cualquier cosa que no necesite cocción, y poner a descansar mi dolorida espalda a punto de contractura.

No he podido resistirme y me he acercado al video club a ver si encontraba algo con lo que olvidarme del mundo y entonces la he visto… “Sweeney Todd”. Me quedé con ganas de verla en el cine, y hoy no podía dejarla escapar.  Tenía curiosidad por ver como se las había arreglado Tim Burton para convertir en musical una historia de crímenes sin perder un ápice de ese estilo lúgubre suyo tan característico.

Y como siempre la fotografía me ha parecido única, perfecta ambientación de un Londres victoriano (me han entrado ganas de releer a Dickens) gris, oscuro, triste, pobre…, el vestuario, el maquillaje… Johnny Depp y Elena Bonham Carter actúan bien y cantan mejor. Eso sí, hay mucha sangre, pero es lo normal cuando te dedicas a degollar a los clientes. Y el director sabe sacar ese toque de humor negro hasta en los momentos más violentos de la historia.

Igual no soy muy objetiva porque siempre me han gustado sus películas (bueno hay deshonrosas excepciones que voy a omitir de mencionar).

Lo descubrí con Beetlejuice y me fascinó su imaginativa y original visión de la muerte, sus decorados y sus personajes. Además de que me lo pasé en grande con el repulsivo fantasma encarnado por Michael Keaton (en uno de sus mejores papeles).

El ambiente gótico recreado en Gotham City en las dos adaptaciones del cómic Batman que rodó fueron para mí casi lo mejor de la película. Pero mis preferidas son las que hacen de él un director único en su género y con un sello muy personal: sus films animados con la técnica stop-motion, Pesadilla antes de Navidad y la genial La novia cadáver. Auténticas obras de arte visualmente hablando.

Ed Wood, excéntrica, divertida y con una magistral actuación de Martin Landau. Sleepy Hollow, tenebrosa versión de la leyenda del jinete sin cabeza con una impecable fotografía. Big Fish, un cuento fascinante. Charlie y la fábrica de chocolate mezcla de dos mundos, uno pobre y miserable y el otro irreal y lleno de color… todas distintas entre sí pero con la inconfundible ironía e irreverencia propias de Burton.

Dicen que está trabajando en una adaptación de Alicia en el País de las Maravillas donde su actor fetiche, Johnny Depp, hará de sombrerero loco. Será interesante, seguro.

Y os pongo su primer cortometraje, Vincent, de 1982. Va sobre un niño que adora a Vicent Price (que es la voz del narrador). El relato, escrito en verso, es todo un homenaje a Edgar Allan Poe.

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