Relato: QUIANMEN

Miro aquel círculo rojo a lo lejos, esperando que se ponga en verde. Cientos de bicicletas como la mía se amontonan esperando la salida. Pie en el suelo, cara concentrada, mirada perdida. Pasan un par de minutos desde que el rojo desaparece hasta que yo rebaso el gran semáforo que cuelga sobre la calle. Es casi de noche pero todavía hace calor. La humedad en Beijing hace que los veranos sean pegajosos y largos. Aún no ha llegado el monzón, tenemos suerte.

Me intento colocar en la parte exterior. Dentro de poco tendré que girar hacía la derecha, si no lo hago la marea de bicicletas me arrastrará hacia la avenida de Xuanwu. Últimamente se ven más coches, parece que las cosas van mejorando, aunque me pregunto como nos las arreglaremos si todos deciden comprarse uno. Me quito la idea de la cabeza y señalizo con la mano mi cambio de dirección. Como en un ballet sincronizado una veintena de bicicletas nos separamos del torrente principal incorporándonos a la calle Bai Zhi.

Sigo desviándome por callejuelas cada vez más estrechas hasta que me encuentro pedaleando sólo, por mi hutong. Reconozco las primeras casas, las puertas rojas de la tienda de Zhang Wei, las grandes jaulas de madera colgando de la fachada de Xiao Wang… Me arrimo a la pared para dejar pasar un bicitaxi con dos turistas dentro. Hacen fotos y se ríen, esto les debe parecer tan exótico.

Esquivo un socavón y sigo pedaleando. Desde las últimas lluvias se han abierto más grietas pero a nadie le interesa arreglar el barrio. Está abocado a la extinción.

beijing-hutong2Desmonto y entro en mi siheyuan. Oigo a los Feng discutiendo, como siempre. Son los más escandalosos del patio, los cinco miembros de la familia apretados en dos habitaciones. Yo tengo suerte, vivo solo.

Me caliento un poco de sopa en el hornillo y me la tomo sentado en una banqueta, mientras leo el periódico. En grandes titulares la prensa local crítica la prevista desaparición del barrio de Dongsi Batiao. Un historiador dice que son el espíritu de Beijing y merecen ser preservados. Cierro el periódico y sonrío.

Para mí la tradición significa humedad, frío e incomodidad. Salir en invierno en la noche helada para ir al lavabo común que hay fuera en el patio. Las goteras en la época de lluvias. Los olores…

Saco la carta del cajón. La releo de nuevo. Llegó ayer. Van a derribar Quianmen, mi hutong. Me reubican. Tendré un piso para mi solo, con baño y cocina. Y ascensor. Estaré un poco más lejos del centro pero no me importa. Se ha cumplido mi sueño.

Necesitaré un televisor…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s