FIEBRE DEL SABADO NOCHE

Cuando ese adolescente que todos llevamos dentro se empeña en dejarse llevar, es casi seguro que el supuesto cerebro maduro que intenta controlar nuestros actos pasará factura al día siguiente, valiéndose de otros órganos claro, aunque sólo sea para que la próxima vez nos lo pensemos un poco mejor.

Cervezas y vodka rojo, el Turmix, música cañera y buena compañía. Dos horas que pasan volando. Cambio de local, callejeamos por el Carmen… por fin encontramos el coche. Cruzamos una ciudad casi desierta.

Club de moda, gorilas en la puerta. Pasamos los cinco y sin pagar… por los pelos. Chaquetas al guardarropía y nos acercamos a la barra más próxima. Yo no hago caso de la música, es electrónica, no me gusta. Prefiero hablar, aunque haya que gritar un poco. Y así entre un viaje a Vietnam, un desamor reciente, probar el ron Flor de Caña y repetir, música, amistades rotas, nuestro próximo viaje, otro en el que me quieren liar, mirar alrededor y ver que las cosas al fin y al cabo siguen igual que hace años, pasan las horas.

Los juegos de luces le dan un aire de irrealidad al espacio, que se acrecienta cada vez que un espeso (y maloliente) humo es despedido desde la mesa de mezclas del Dj, ese es el momento en que aprovechamos para cambiar de ambiente, en la parte alta no hay humo. Tengo la impresión de que suena la misma música durante todo el rato, sin ninguna variación, con la misma y repetitiva sucesión de sonidos pregrabados, lo que me ayuda a perder la noción del tiempo, simplemente me olvido de que existe.

 

Recuerdo otras discotecas hace muchos años, cuando lo que sonaba era música de verdad, cuando los Dj te llevaban de una canción de The Cramps a otra de The Chameleons, pinchando toda clase de música sin ningún tipo de prejuicio, pop, after-punk, industrial… Tuve la suerte de pasar muchas horas en las cabinas de algunos de los mejores y siempre me fascinó su facilidad para manejar los vinilos y la mesa de mezclas mientras aguantaban los auriculares sobre una sola oreja, al borde la contractura, y durante sesiones de más de diez horas. Luego llegó el house, y se acabó una época.

Un recogevasos me pide paso, devolviéndome al presente. Lo observo alejarse y un recuerdo lejano me hace sonreír.  

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Hace frío. Casi amanece. Volvemos a casa entre risas. Como adolescentes.

El domingo mi cerebro se encarga de que no olvide la noche anterior. Le ayuda parte del aparato digestivo por supuesto.

La pena es que tengo una memoria tan selectiva…

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Y para contrarrestar tanta música no-música, voy a poner rock de verdad (para que veas que no me he vuelto tan blanda).

 

The Strokes. Reptilia.

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5 Respuestas a “FIEBRE DEL SABADO NOCHE

  1. Hace siglos que no voy a una disco, me da una pereza enorme…. por la música sobre todo. Pero con buenos amigos, buenas conversaciones y buenos recuerdos, una gran noche está servida. 🙂

  2. No sé qué decir, si te envidio por hacer lo que cuentas o que ya no estamos para estas cosas.
    Evidentemente, nuestras vidas se parecen poco. Yo, como Pat, hace siglos que no piso discotecas, por la música, por el ambiente, por mil causas más.Prefiero cualquier otro tipo de local.
    Aunque si te digo la verdad, tampoco sé que tipo de locales hay ahora. No creo que en los últimos años haya estado por la calle más allá de las dos o las tres de la mañana.
    Por no ir ya no voy ni a las cenas con lo compañeros del trabajo.
    Qué aburrido, ¿verdad?

  3. Yo intento evitarlo Pat, pero hay noches en que apetece alargarlo y a las tres y media no es hora de volver a casa. Pero como has dicho, con buena compañía cualquier sitio es bueno. Besos.
    .

    Bueno QD, pues igual podrías aprovecharte de tu insomnio para hacer más trabajo de campo y salir al exterior. Pero creo que no te apetece mucho ¿no?. De todos modos, hay locales para todos los gustos y colores… ahora que lo pienso, peor que la música electrónico sería para mí aguantar una sesión de reggaeton. Buf!

  4. Papipaaaapi, paaaaapichulooooooo… así que nos pasas al lado oscuro, eh Dragon Girl??? 😉 Nah, es bromarl, ya sé que tú eres de las irreductibles. Pero oye, una nochecita levantados con amiguetes y la cantidad justa de alcohol tienen un efecto rejuvenecedor demostrado. Así estás…

    Un beso y gracias por el vídeo. Mola.

  5. Que nooooo Danny!! Jamás!!! todo menos reggaeton. Ahí no entraba ni loca, es superior a mi. Un día discutiremos cual es la cantidad justa de alcohol 😉 (delante de una copa claro).
    Gracias por el piropo y de nada por la música. Como era… ¿quid pro quo?
    Besos desinteresados.

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