Relato: LA CÁRCEL

Llevábamos meses planeándolo. Cuatro de nosotros trabajamos en las instalaciones. No había sido difícil, la mayoría teníamos un currículum inmejorable, biólogos, veterinarios, zootecnistas, los mejores de la promoción y con un montón de masters y horas de voluntariado a nuestras espaldas. Nos fascinaban los animales, sobre todo en estado salvaje.

Recuerdo la primera vez que pise un zoológico. Me llevaron mis padres. Era pequeño y el hedor me pareció tan intenso que me costó acostumbrarme a una respiración pausada, casi mínima, intentando separar el oxígeno de los fuertes olores que despedían los distintos recintos. Al lado de la entrada estaba la celda del oso, un enorme oso encerrado en una recinto de tres lados de cemento y el frontal enrejado, aproximadamente tres por tres metros que el oso recorría incansablemente dando vueltas sobre si mismo. No miraba a los niños que gritaban incesamente su nombre, solo giraba y giraba…

El orangután era la otra celebridad del zoo, lanzaba peladuras y trozos de comida a los visitantes, mientras los miraba despectivamente desde la única rama que adornaba su jaula. Un par de chimpancés se movían sin parar por el suelo de la jaula.

Así fui descubriendo una jirafa que no cabía en su recinto, dos elefantes apretujados en veinte metros cuadrados, un hipopótamo sumergido en una especie de bañera…. Cuando me dirigía a la salida y pasé de nuevo frente a la jaula del oso no pude evitar sentirme mal dejándolo allí, solo, dando vueltas sobre sí mismo en una espiral que parecía no detenerse nunca. Durante unos segundos levanto la cabeza y su mirada se cruzó con la mía. Vi tanta angustia reflejada en sus pequeños ojos que apreté la mano de mi padre y retrocedí asustado. Movió su cabeza hacía ambos lados como en un ritual de paseo y reanudó su marcha.

A la salida había un puesto de chucherías y globos. Pero yo no quise nada. Sólo una bolsita de alpiste para darles de comer a las palomas en la gran explanada, cerca del estanque de los patos. Allí observé cómo las palomas se apiñaban a mi alrededor picoteando los granos y salían volando al menor de mis movimientos. Pensé en lo afortunadas que eran, aunque ellas no lo supieran.

Habían pasado muchos años, ahora ese antiguo zoo estaba cerrado. En la ciudad se acababa de abrir un parque con grandes extensiones donde los animales podían vivir casi en “libertad”, sin rejas visibles. Fosos, extensiones de agua, cercados de madera, cristales blindados. Todo para dar sensación de espacio abierto, sin barrotes. Animales bien alimentados y aburridos para entretener a las familias en su aventura dominguera.

Tras varios meses de trabajo en aquella falsa reserva, formamos un grupo en contra de las cárceles para animales.

Esperamos a que el guarda de seguridad se alejara hacia la puerta exterior del recinto, demasiado lejos, al otro lado del puente, para que no pudiera reaccionar a tiempo. Sabíamos que habría daños colaterales, pero nuestra acción haría que el resto del mundo reaccionase y se plantease la inutilidad y crueldad de estos recintos.

Una a una fuimos accionando la apertura de las puertas de los distintos espacios. Los lémures fueron los primeros en salir y desaparecieron rápidamente por los rincones del parque. Desde la torre acristalada observamos los ojos iluminados de las hienas mientras avanzaban entre las mesas del restaurante desierto. Los elefantes se agruparon alrededor de los primeros árboles de verdad con los que tropezaron.

Un grito desgarrador seguido de un rugido nos indicó que la pareja de leones había llegado a la entrada.

Esta noche por fin podría liberar al oso.

Anuncios

2 Respuestas a “Relato: LA CÁRCEL

  1. Mira, esta semana me pasé por el foro a ejercer de tocapelotas jubilado antes de que colgaras este relato. Pero, sinceramente, no sé qué habría podido decirte, además de que tu relato me ha gustado. Quizá porque siempre he soñado con algo así. Quizá porque me ha recordado a “12 monos”, una de mis películas fetiche. Quizá… quizá porque escribes mu bien, copón…

  2. Es que lo puse tarde, cuando tú ya habías pasado. Pero me alegro de que te haya gustado. A mí tambien me gustó mucho esa película, aunque si te digo la verdad la tengo bastante borrosa en la memoria…
    Y gracias… exageraó 😉

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s