Por fin… FRANZ FERDINAND

Palacio de los deportes de Madrid. 23:05 minutos del viernes 3. Tarde y corriendo (como siempre) pero en la cena costaba abandonar la mesa (que buenos los blinis) y sobre todo, la conversación.

Franz Ferdinand ya estaba en el escenario y tocando. Ya no había aglomeraciones, ni colas. Todos estaban dentro. El que nos corta la entrada nos dice que ya sólo hay sitio en la grada seis, que no tengo ni idea de dónde está pero me suena muy lejos y demasiado alto.

Buscamos por donde subir y le pregunto a un guardia de seguridad. Nos mira y mientras echa un vistazo a derecha e izquierda, nos dice que pasemos por la puerta que tiene justo detrás. En ella hay un símbolo de minusválidos. Pienso que debe ser un acceso más rápido a las gradas superiores pero cuando flanqueo la puerta me encuentro con un espacio triangular ocupado sólo por unas doce personas, en un lateral del palacio, con una vista privilegiada sobre el escenario. La música de Franz Ferdinand suena mientras un público enfervorecido salta en todo el recinto, desde la grada más alta (si que estaba alta), hasta abajo del escenario. Miles de cabezas, ningún hueco.

Nos miramos incrédulas y sonreímos. Eso es tener suerte (¿o tendríamos tan mal aspecto?). Si llegamos a entrar una hora antes y con el mogollón estaríamos aguantando empujones por allá abajo. El resto del personal que comparte ese espacio está tan minusválido como nosotras. Eso sí, hay un par de muletas abandonadas junto  a un asiento, pero eso abandonadas. Todos están de pie y bailando.

franz_ferdinand_palacio_deportes_madrid

El concierto estuvo genial. El grupo enérgico, contundente, Kapranos cantaba con una potencia de voz que no le falló en ningún momento. Sonaron muy bien e hicieron disfrutar al personal. Pero fue sorprendentemente corto. Incluido el bis no duró más de una hora y cuarto. El público no pidió un segundo bis. Mirábamos sorprendidas como se retiraban dócilmente en cuanto la banda abandonó el escenario y las brigadas de limpieza empezaron a desplegarse por el recinto. Hay que decir que la organización parecía impecable. Cuando un grupo de espectadores se movían de la zona de sus asientos e invadían los pasillos y escaleras, aparecía un tipo con chaleco que les invitaba amablemente a volver a su zona. Los pasillos de evacuación estaban todo el rato completamente despejados. Ningún problema, ningún desmayo, ningún imprevisto. Observábamos asombradas como se quedaba vacío el recinto en cuestión de pocos minutos,  y de una forma completamente ordenada y tranquila.

El resto de la noche… buena música en la Sala El Sol, charla y risas, mucho de ambas. Confidencias, desahogos, realidades, temores… me encantó compartir esa noche con vosotras. Espero repetirla, más veces y no tan lejos. Pero que si hay que viajar… se viaja.

El sábado (sin resaca), paseo tranquilo por los alrededores de la Plaza Mayor, sorteando turistas y policía. Nos pareció una ciudad excesivamente vigilada e intimidada, por todas partes, a todas horas.

Tapeo al sol en una terraza de la plaza de Santa Ana y vuelta a casa.

En casa… me esperaba la segunda parte de mi fin de semana. La que acaba de terminar, la que estoy deseando que vuelva a empezar. Aunque no te lo pueda decir.

Y espero que ningún madrileño se me enfadé por no avisar. Pero era viaje relámpago.

Franz Ferdinand. No you girls. Su último video.

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2 Respuestas a “Por fin… FRANZ FERDINAND

  1. Hombre, una cosa es que ya tengamos una edad (y hablo por mí!!!), y otra muy distinta que nos pongan con los minusválidos!!! Aunque París, a veces, bien vale una misa. Y, por supuesto, no sé si los madrileños te perdonarán la visita express (supongo que sí…), pero podía haber sido peor… podíamos haber quedado!!! Y entonces algún oscuro cataclismo habría impedido el concierto, o algo 😉

    En fin, un beso corroído por la envidia. Eso es así.

  2. Jajaja! No estamos tan mal (ni tú ni yo) y te aseguro que los que estaban allí dentro tenían mucho mejor aspecto que nosotros, así que debía ser el perfume o algo… 😉

    Creo que los madrileños no se lo han tomado a mal. Y quien sabe, igual si esta vez hubieramos quedado… hasta nos habríamos visto, porque todo salió genial, quitando que en el último momento mi amigo se puso enfermo de faringitis y no pudo venir… ¡Que torpe soy! ¡Seguro que era una señal! Te tenía que haber llamado! ¡Me sobraba una entrada!

    Besos.

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