Relato: SPA

Me miro en el espejo y me siento ridícula. El gorro de natación me hace una cabeza diminuta en comparación con el albornoz dos tallas más grande. Las chancletas de dedo parece que las hayan diseñado para ir perdiéndolas todo el rato. Pero no podía decirle que no a Pablo, se ha molestado tanto en reservar una sesión de spa para nosotros solos, el restaurante, el cine… quiere que esta noche sea totalmente mágica.

Echo un último vistazo a mi imagen reflejada y cierro la puerta de mi taquilla. Me pongo la pulsera con la llave y me dirijo al ascensor. Pablo debe de estar esperándome, el no tiene que desmaquillarse ni posar ante el espejo hasta autoconvencerse de que podría ser mucho peor. Seguro que ya está chapoteando en la piscina.

Entro en la zona de aguas. Cuelgo el albornoz y dejo mis gafas en uno de los bolsillos. Veo letreros cerca de las duchas pero no distingo lo que pone. Las letras se me emborronan y soy incapaz de descifrarlas sin mis lentes. Supongo que serán las instrucciones que la chica de la entrada me ha dado, así que obedeciéndola me doy una ducha. A pesar de la cálida temperatura ambiente tengo un poco de frío.

La música relajante se escucha por debajo del ruido de las cascadas y fuentes de las diversas piscinas y zonas de relax. Agua por todas partes. Luz tenue y vapor. Algo bastante incompatible con mis dioptrías. Veo ligeramente borroso pero supongo que llegaré al agua sin problema. La chica me dijo que tenía que empezar por la piscina más cercana a las duchas, la de la catarata entre rocas falsas. Veo la cabeza de Pablo, o su gorro de baño, bajo un gran chorro de agua y entro despacio en el agua. La sensación es agradable, está caliente, pero no demasiado.

Me inunda una gran sensación de relax y nado suavemente hasta Pablo. Distingo su sonrisa bajo la cortina de agua que cae sobre él. Creo que tiene los ojos cerrados y le abrazo juguetonamente. El responde a mi abrazo y me aprieta contra su cuerpo. Nos besamos y pienso que nunca he hecho el amor debajo del agua, ni con él ni con nadie.

La excitación nos lleva a olvidarnos de donde estamos. Sus manos acarician mis pechos mientras nos besamos apasionadamente. Me empuja suavemente contra la pared de la piscina, bajo el agua un suave chorro acaricia mis muslos. Me arranca la parte de abajo del bikini sin que yo haga nada por evitarlo. Los ruidos de la cascada amortiguan mis gemidos cuando me penetra. Siento que voy a explotar de placer en uno de los orgasmos más intensos que he tenido nunca. Pablo jadea a mi lado, intentando recuperar la respiración.

Busco mi bikini e intento recomponerme por fuera. Por dentro mi corazón sigue latiendo aceleradamente y sólo pienso en la noche que me queda por delante. Sonrío y me relamo para mis adentros.

          ¡Señora! ¡Señora! – la voz de la chica de la entrada me saca de mis pensamientos. Está al borde de la piscina y me hace gestos para que me acerque. No la he visto llegar. Espero que no lleve mucho tiempo allí.

          ¿Sí? – intento que mi voz suene natural aunque estoy temblando. Nos van a echar de aquí. Deben tener cámaras.

          ¿Puede salir un momento? – no parece enfadada, pero sí preocupada, así que la obedezco y salgo de la piscina pisando con cuidado para no resbalar.

Echo a andar detrás de ella y se me ocurre que igual es alguna otra sorpresa que Pablo me ha preparado. Una oleada de calor me recorre el cuerpo al recordar lo que hemos hecho hace un momento.

Me ayuda a ponerme el albornoz y abre la puerta de salida. Al final del pasillo veo varias personas pero no distingo bien sus caras. Me pongo las gafas que tenía olvidadas en el bolsillo y me doy cuenta de que son médicos del SAMUR que se dirigen a la salida. Ha debido ocurrir un accidente.

La chica me sonríe y abre una puerta. Espero ver una camilla de masaje o algo así y eso es lo que me encuentro, sólo que ya está ocupada. Pablo está tumbado encima, blanco como la nieve. El único color que tiene en la cara es el amarillo betadine que sobresale del apósito que tiene en la frente. Durante unos segundos no puedo entender como ha llegado hasta aquí tan rápido. Si le he dejado en el agua hace unos segundos.

          Lo encontramos hace unos minutos desmayado en el vestuario. Parece ser que resbaló y se golpeó la cabeza. Cuando recuperó la consciencia nos dijo que había venido acompañado y fuimos a buscarla. Los médicos dicen que no ha sido nada. Apenas un rasguño. Eso sí, le saldrá un buen chichón – Pablo me mira. Parece un niño, tan indefenso… nada que ver con el hombre que hace un momento me poseía ardientemente.

Miro a Pablo y pienso si quedará muy mal que me vuelva a la piscina yo sola. Igual si le digo que es una pena desperdiciar todo el circuito…

 

………

Esta semana le tocaba elegir tema a Carmen, y nos traslado la propuesta de Glhoria “nacer y vivir desenfocados”.

Más relatos “borrosos” en los blogs de:

 BLOODY, CRARIZA, CRGUARDDON, ELEFANTEFOR, ESCOCÉS, LOUIS DARVAL, PSIQUI, QUADROPHENIA, UN ESPAÑOL MAS, XARBET

 

 

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2 Respuestas a “Relato: SPA

  1. Pues entonces mejor que no quedemos tu y yo en un spa… porque no nos encontramos!! (porque yo sin gafas de lejos no domino mucho…) 🙂

    Me alegra haberte sacado una sonrisa.

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