THIS IS RADIO CLASH

This is Radio Clash from pirate satellite….” Joe Strummer grita en mis oídos. Acabo de dejar a mi chico en el sofá y me voy a buscar una película que reservé hace unos días. Sicko, el último documental de Michael Moore.

Me encamino hacía el centro dando un paseo. Me apetece. En esta época del año me gusta caminar. Ya no hace calor y a última hora de la tarde la luz va desapareciendo poco a poco, casi sin darte cuenta.

Cruzo la Gran Vía y observo la chica que camina delante de mí. Tiene aspecto punk-anti-sistema. Cresta de mohicano que acaba en unas largas rastas, camiseta negra, tirantes y pantalones muy cortos sobre medias rotas que acaban en unas botas militares. Y cara de mala hostia. Es casi lo que más me llama la atención, la cara de “odio al mundo” que lleva (claro, que como yo últimamente estoy tan happy happy…). Una gran limusina está aparcada en la puerta del Jardín Botánico. Larga, blanca y ostentosa, como sólo puede serlo ese tipo de coche.

Al lado del coche el chofer está charlando con (supongo) dos amigos de los novios a los que la “carroza” debe estar esperando. El cruce de miradas es espectacular. No sé quien mira con más desprecio, si la chica a los elegantes invitados, o éstos a ella mientras arrugan la nariz. Yo observo la escena mientras me acerco. Hubiera dado cualquier cosa por tener una cámara a mano para haber inmortalizado ese momento.

Aunque no puedo evitar mirar con cierto desprecio esos ocho metros de carrocería cuando paso por su lado. En estos tiempos que corren me parece un despropósito presumir de algo así.

Más adelante me tropiezo con otra boda (en total me crucé con seis, debemos estar en temporada alta). Chicas vestidas de señoras, intentando ser elegantes sin conseguirlo. Un querer y no poder. Flores, gasas, tules, tacones, vestidos largos que me recuerdan estampados de cortinas… combinaciones imposibles. Cruzo de acera para no tener que ir esquivando floreros. Enfrente justo un hombre está cagando, agachado al lado de un contenedor. Cuando paso por su lado se ha puesto de pie y se sube los pantalones. Desde mi perspectiva tengo un tipo andrajoso con el culo al aire en primer plano y un montón de gente con ropa reluciente y cara de asco al fondo. Y yo sin cámara.

Al final la película no me la habían guardado, pero después de la desilusión inicial no me importó. La verdad es que el paseo valió la pena.

Aunque sabiendo que era un día de color violeta y con “L” incluida… lo que tenía ganas era de volver a casa.

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THE CLASH. This is Radio Clash

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2 Respuestas a “THIS IS RADIO CLASH

  1. Yo vi sicko hace poco, tremendo lo expuesto. Pobre Obama, la que se le viene encima.
    En cuanto a tu paseo… llévate siempre una cámara encima! Está claro que sabes mirar!

  2. Jaja! Sí, ahora solo falta que vea algo interesante la próxima vez que salga. Reconozco que estaba muy receptiva ese día.
    Y la película, seguro que no me defrauda.

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