INDIGNACION

Ayer cuando volvía a casa en mi coche escuchando las noticias tuve la sensación descorazonadora de que no había nada que hacer, que toda aquella energía desplegada en tantas plazas no había servido para nada, que la inmensa mayoría seguía teniendo miedo a arriesgar, revelarse, cambiar…

Esta última semana ha sido intensa y emocionante. Cuando el jueves por la tarde me acerqué a la Plaza del Ayuntamiento con mis hijos esperaba encontrar gente concentrada, por lo menos unos cientos, pero cuando cruzamos la calle Lauria hacia la parte central de la plaza y empezamos a buscar hueco por donde asomarnos me di cuenta que aquello superaba hasta la mejor de mis expectativas. Prácticamente toda la superficie central ocupada por un círculo de gente sentada en el suelo que sacudía constantemente las manos en alto en señal de aprobación a lo que allí se estaba diciendo, y varias filas de personas de pie que llenaban los huecos entre los puestos de flores que la bordean.

Allí había miles de personas. No me lo podía creer. Sin siglas, ni partido político que tirara de convocatoria, solo el boca a boca e Internet, y un montón de gente de todas las edades intentando cambiar algo, por fin despertaba la conciencia colectiva.

Intenté escuchar pero la megafonía no era suficiente para los que estábamos al final del todo, así que dimos una vuelta completa, intenté explicarles a mis hijos que hacían todas esas personas reunidas y nos impregnamos de ese aroma tan especial que tiene la sensación de rebeldía e inconformismo y que hacía tantos y tantos años que no había respirado. Reconozco que me costó alejarme de allí.

Estaba deseando compartir esa sensación con alguien muy especial y la noche siguiente pude hacerlo, con concierto de por medio, pero estuvimos en la plaza. Y la emoción se contagiaba, incluso para mi, que como muchos otros de mi generación hemos visto pasar otros momentos en los que parecía que íbamos a cambiar el mundo, aunque luego la realidad nos demostraba que no, que el sistema es aplastantemente poderoso. Pero nunca se pierde la esperanza, sobre todo si es compartida.

Y hoy, después de oír multitud de análisis, leer un montón de gráficas y porcentajes, ver regocijarse en la alegría de la victoria a los lideres ganadores, entonar el mea culpa a los esperados perdedores y comprobar con alegría que las plazas siguen llenas y la indignación permanece, tengo asumido que el cambio es posible. Sin prisa pero sin pausa.

Y que mejor imagen para ilustrar este post que la fotografía que un amigo tomó en la Plaza el viernes por la mañana, la que se convirtió en pocas horas en la representación del espíritu de toda esta revolución espontánea.

Jacobo Méndez Díez. Plaça 15 de Maig

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5 Respuestas a “INDIGNACION

  1. Desde luego que ha sido mágico el movimiento y la ilusión y esperanza que ha creado en la gente. Eso es lo mejor. La cara de la gente esperanzada de que lo mismo es posible un cambio. Lo del 22M ha sido un mazazo, que deja sabor amargo después del dulzor del 15M, pero no se queda ahí. Ahora es cuando empieza el trabajo en cada uno de nosotros. Vía la red, vía nuestro círculo inmediato,..es un trabajo de todos. Yo sinceramente creo, y espero, que el cambio acaba de empezar. Además, he escuchado ya varios astrólogos que dicen lo mismo,.. jajaja hasta un año más de movimientos en toda Europa y serán algo más violentos también poco a poco. Pero lo mejor, es que el cambio se consigue. 🙂 No decaigas en el trabajo, la esperanza y transmisión del ideal! 🙂

    • Eso espero Quino, que al final consigamos entre todos cambiar algo, lo sustancíal, porque el primer mundo tal y como esta va abocado al desastre y lo peor es que arrastramos a todo lo que nos encontramos por delante, quieran o no.
      Besos!

  2. Es un paso de gigante conseguir una indignación conjunta y manifestarla en la calle, ahora hay que mantenerla, que quizá sea lo más difícil. Pero la mecha ya está prendida, sólo hay que saber esperar y seguir alimentándola. Bs.

    • Pues si, y parece ser por los días transcurridos que la mecha sigue encendida. Parece que hay cabreo suficiente para que siga ardiendo bastante más tiempo. Espero que todo este esfuerzo (sobre todo el de los acampados) sirva para conseguir cambios verdaderos. Bs

  3. Una linea que cierra el paso a los vehiculos pero que no impide que un peaton salte a los campos fertiles del otro lado. -Miren aqui muy de vez en cuando se ve a los migrantes deambulando pidiendo comida en el pueblo pero ya vienen con coyote para pasar por esta zona.

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