Ser, parecer o aparentar

Ana habla de lo que somos y lo que parecemos, o de lo que queremos parecer a veces, si nos paramos a pensar en la imagen que queremos transmitir y la que realmente transmitimos muchas veces nos frustraríamos, y eso que no siempre es culpa nuestra, estamos sujetos a tantos factores subjetivos de quien recibe nuestro mensaje, que a veces no hace falta que sea escrito para que haya malentendidos, incluso en persona podemos meter la pata sin darnos cuenta.

 Mi hija por ejemplo, que es un poco dada al melodrama, suele quejárseme con bastante frecuencia de que algunas de sus amigas, o mejor lo dejamos en compañeras de clase, le hablan mal, con mal tono, sin que ella haga nada para merecérselo. Y yo, que aunque la adoro conozco todas sus virtudes y defectos, le digo que la mayoría de las veces ese tono debe ser mutuo. Sobre todo porque su hermano y yo somos los que sufrimos sus malos humores sin provocación previa.

Nuestros propios gustos y prejuicios, la experiencia vital que llevamos a cuestas y hasta el humor con que nos hayamos levantado esa mañana influye en nuestra comunicación con los demás. Quizás por eso personas que nos han parecido interesantes hasta hace dos días de pronto se nos tornan en pedantes e insoportables. Yo misma cuando he repasado mentalmente alguna conversación con amigos me he calificado a mi misma con alguno de esos adjetivos, esperando que solo yo me diera cuenta de mi momento tonto.

Con las nuevas tecnologías, tan útiles para la comunicación rápida y mantener el contacto con amigos y conocidos, creo que se agudiza la tendencia a aparentar, se hace sin maldad y con buena fe, pero al echar un vistazo al Facebook el panorama es de un mundo feliz, momentos divertidos, fotos estupendas, mensajes de amor y amistad por todas partes, fiestas, conciertos y vacaciones (me incluyo), así que la imagen que puede tener alguien que realmente no te conoce es que te lo pasas fantástico en tu vida diaria (nadie cuelga una foto en el curro y sin arreglar claro), y no tienes problemas económicos para poder pagarte todas esas salidas divertidas y cervezas con amigos.

Con los adolescentes es peor, mi hija me enseña el muro de su tuenti y me pasmo ante tanto amor, todas y todos se quieren con locura, todas son las mejores amigas de todas y se van a querer así hasta el infinito y más allá. Como decía Ana, escribir es muy sufrido, podemos expresar emociones de una forma más desinhibida que como lo haríamos verbalmente y teniendo a la otra persona delante. Lo malo es que luego llega la realidad, el trato diario, y la armonía virtual se diluye hasta casi desaparecer.

Y lo difícil que a veces resulta ser sarcástica por escrito… así me va.

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