CARNICERIA Y PERIODISMO

“Tenía solo 8 años y murió después de darle un abrazo a  su padre, se separo de el corrió hacia su madre y de pronto una explosión lo reventó en pedazos, la hirió gravemente a ella y le arranco la pierna a su hermana de 6 años”

Comienza Javier Gallego a hablar y pienso que se refiere al atentado del lunes en Estados Unidos, pero no, no está hablando de Boston donde murieron tres personas y doscientas resultaron heridas, habla del mismo tipo de víctimas inocentes, pero en otro lugar. El mismo día en que Estados Unidos y con ellos parte del mundo quedaban traumatizados por esa masacre, en Bagdad, Faluya y Kirkuk una ola de atentados mataba a treinta y seis personas y dejaba casi doscientos heridos. Pero parece que hay muertos que impactan más que otros, que conmueven más.

Así al cabo de pocas horas en Estados Unidos y casi todo el resto del mundo sabíamos quienes eran las tres víctimas del atentado de Boston, donde trabajaban, que estudiaban, habíamos visto sus fotografías y nos habían contado hasta lo habían desayunado ese día. Sin embargo nadie nos cuenta nada sobre las víctimas de Irak, como mucho le dedican unos segundos en el telediario, donde vuelven a mostrarnos un país destrozado por la guerra y los atentados. Esa guerra que no empezaron ellos.

Occidente organizó aquella guerra, como tantas otras, pero ahora no queremos ver sus muertos, es un conflicto molesto que avergüenza hasta a quienes lo defienden, sobre todo porque cuesta defender lo indefendible una vez descubiertas las mentiras sobre las que se basaron sus argumentos. Pero de eso tampoco se habla. En general solo se habla de los atentados, culpabilizando incluso a la población, porque se matan entre ellos. Nosotros fuimos a ayudarles, nuestra intención era buena (o eso quieren hacernos creer) y aún seguimos allí, en esas supuestas misiones humanitarias que solo disfrazan intereses geopolíticos y militares.

Pasa lo mismo con casi cualquier conflicto en Oriente Próximo o en África. Los medios de comunicación solo retransmiten imágenes de muerte, guerra y caos con lo que nos acostumbramos a esa imagen. No nos muestran su realidad, que trabajan, estudian, conviven, se ríen y sufren como nosotros. Si no lo vemos, difícil es que lo compartamos.

Como dice Javier al acabar su presentación: Todos los muertos cuentan igual pero no contamos todos los muertos.

Por supuesto recomiendo escuchar todo el programa de Carne Cruda 2.0, verdadero ejercicio de periodismo libre, con una más que interesante entrevista a Jon Sistiaga y Hernán Zin sobre periodismo valiente y comprometido:

Carne Cruda 2.0 (18/04/13) – Jon Sistiaga y Hernán Zin: “Gracias al periodismo se pueden cambiar cosas”

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