MACHOS, HEMBRAS Y VICEVERSA

Si, las niñas, como dice Ana, lo tienen peor que los niños, en todo, o casi todo. En algunos hemisferios tremendamente peor, en otros solo un poco, pero aunque solo sea un poquito sigue siendo injusto que la mera diferencial sexual, que no física o intelectual, marque tantas diferencias en la vida.

Con lo de diferencias me refiero a las múltiples discriminaciones con las que una niña/joven/mujer se encuentra a lo largo de la vida personal, sentimental, laboral, etc., que las diferencias siempre son enriquecedoras sino tendríamos una sociedad bastante aburrida.

Siempre me he preguntado en que momento de la historia el género femenino se despistó, se confió y se dejó dominar tanto física como psicológicamente por el género masculino hasta llegar a la sociedad actual donde la formula imperante es la de patriarcado por no llamarlo machismo. Porque nos debimos despistar y mucho, seguro que en algún momento del embarazo o la lactancia que nos deja un poco sensibles, para que un género que tiene la capacidad reproductiva de su especie con todo el poder que eso conlleva, haya estado sometido a la dominación de los machos de su especie de una forma sistemática hasta casi su anulación en muchas culturas y religiones.

Si, ya se que necesitamos espermatozoides para procrear, pero no nos engañemos, actualmente los hombres no son necesarios para la reproducción, nos basta con un buen banco de semen. Y aunque como medida de presión me parecería un poco exagerada, si todas las mujeres en edad de procrear se negaran a embarazarse, (así podrían acceder al mercado laboral sin que los empresarios perdieran dinero) a los poderes fácticos y económicos se les iban a poner de corbata, porque da mucha rabia eso de prescindir de una trabajadora durante cuatro meses por baja de maternidad, pero alguien tendrá que seguir produciendo niños para que no desaparezcamos como especie, y por ahora no hay otra manera que con un útero humano, y eso lo tenemos nosotras, que para eso aguantamos engorrosas molestias colaterales durante toda nuestra vida fértil.

Entiendo que el hombre primitivo estableciera una división de papeles en los que la mujer se quedaba al cuidado de los hijos mientras el salía a cazar y se ponía en peligro. A partir de entonces, se ha ido desarrollando toda una estrategia de poder para mantenernos en un plano inferior al hombre, negándonos la educación y hasta el alma, que las mujeres hemos tenido que ir superando a base de sangre, sudor y lágrimas, en sentido literal.

La única especie en la que los machos dominan, maltratan, torturan y violan a las hembras es la nuestra. No creo que tenga que ver con la testosterona y sí con la educación, o con la falta de ella, y lamentablemente a veces cuenta con la colaboración desinteresada de muchas mujeres que perpetúan el sistema.

Y por si hay lectores masculinos susceptibles que conste que hablo del género masculino de una forma genérica y global, que ya sé que existen, y yo conozco muchos, hombres que no quieren formar parte de ese sistema patriarcal y que con sus acciones u omisiones hacen nuestra vida mucho más fácil y placentera.

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