VACACIONES

Hoy el club de las canciones propone descansar hasta septiembre. Ojala se pudiera extender la invitación al trabajo, cerrar ahora y abrir dentro de un par de meses… igual hasta tenía ganas de trabajar después de tantos días sin ningún tipo de obligación… o igual no…

El caso es que a mí me queda una escasa semanita para empezar mis vacaciones, este año no me puedo quejar, van a ser largas, partidas pero largas. Alguna semanita suelta de trabajo por en medio, pero casi empalmaré desde mitad de julio hasta finales de agosto.

Así que después de una semana (la que viene) que transcurrirá a velocidad de vértigo, es decir, mucho más deprisa de lo que desearía para todas las cosas que tengo que dejarme cerradas en el despacho, tendré un par de días para preparar las maletas antes de partir rumbo al norte con la mejor compañía que pueda desear… y desconectar…

Y la canción que mejor retrata una buena tarde de verano es Seven Days in Sunny Junne de Jamiroquai. La misma canción que puse hace dos años, al inicio de otro verano totalmente distinto.

Este año, el verano promete, y mucho.

I`VE GOT YOU UNDER MY SKIN (El Club de las canciones)

Tema de Cole Porter del año 1936 que ha sido interpretado por artistas como Sinatra, Ella Fitzgerald, Charlie Parker, Count Basie… En este caso y a propósito del tema de esta semana, “Duetos”, me parecía el ejemplo perfecto para unificar voces y personalidades artísticas tan dispares como la del mismo Sinatra y Bono-U2, consiguiendo hacer una versión realmente interesante de este clásico.

En 1987 en la gira The Joshua Tree U2 actuó en Las Vegas y una noche fueron a un concierto de Frank Sinatra, quien les dio la bienvenido iluminándoles con un foco y el comentario “Bueno, el dinero no se lo gastan en ropa”. Aquella noche dicen que fue el comienzo de una entrañable amistad que duró diez años, hasta la muerte de Sinatra. La verdad es que me cuesta imaginarme a los cuatro de U2 con sus pantalones de cuero sentados en los elegantes sofás de la mansión de Frank Sinatra tomando un “flame love martini” pero no hay nada como la música para hacer desaparecer abismos generacionales.

Esta versión es un gran ejemplo.

Por cierto, en una de las frases de la canción “Don`t you know, you fool, you never can win” Bono cambia “you fool” (tonto) por “blue eyes” (ojos azules) en un guiño directo a su amigo:

 

PUBLICIDAD (El club de las canciones)

Es todo un arte. Y un gran negocio.

Fascina, aburre, cansa, agobia, sorprende, deprime, engaña… y sobre todo, vende. Los anuncios son cada vez más sofisticados, tanto en su contenido como en su aspecto visual. Algunos son preciosos, los más, previsibles y unos cuantos deberían prohibirlos.

Dejando atrás que con tal de vender nos hacen creer que con una crema tendremos unas piernas de vértigo, que los bancos además de guardar nuestro dinero lo invierten en obras sociales y están para lo que necesitemos y que con tal marca de coche serás tan feliz que no querrás bajarte nunca de él… la publicidad es para eso… para hacernos creer. No tiene nada que ver con demostrar las cualidades de un producto, da igual que hablemos de un yogur o de una pasta dental blanqueadora, la fantasía se presupone.

Y ahora se llevan los anuncios con “fondo”, esos que hasta que no acaban no sabes muy bien lo que te están vendiendo, además de armonía y paz interior. Normalmente son de telefonía móvil o de coches. Y para crear ese clima de “buen rollo” la música es un elemento esencial, prácticamente imprescindible. En algún caso la elección de una canción para una campaña publicitaria ha hecho que algún que otro grupo cruce la frontera del anonimato.

 Y como en la música suelen acertar bastante he elegido dos temas que me gustan, tanto dentro como fuera de un anuncio.

La primera canción es Ain’t got no/I got life (del musical Hair) interpretado por Nina Simone para un anuncio de Audi.

 

Bohemian Like You de The Dandy Warhols protagonizó una campaña de telefonía móvil. Y no está nada mal.

PERSONAL JESUS (El club de las canciones)

 

Desde mi ateismo agnóstico cada vez más convencido no creo en la existencia de ningún Dios (tema propuesto por Julio esta semana) si bien respeto a los que quieran seguir la doctrina de cualquiera de los que actualmente existen.

Fui educada, o por lo menos lo intentaron, en una familia católico practicante. Muy practicante. Me bautizaron, tomé la comunión y me llevaban los domingos a misa hasta que tuve la suficiente edad para negarme, creo recordar que a los doce o trece años… aunque realmente había dejado de creer mucho tiempo antes… Y es que a mí nunca se me dio bien la religión.

Para la Primera Comunión me costó Dios y ayuda aprenderme el catecismo. La primera parte de la respuesta siempre era fácil, sólo había que repetir la larga pregunta formulada, por ejemplo: ¿Cuántas son las virtudes teologales? – Las virtudes teologales son tres: fe, esperanza y caridad, pero a mí me fallaba precisamente la segunda parte, entre tanta verdad, mandamiento de la Ley de Dios y mandamiento de la Santa Madre Iglesia, creía que nunca lo lograría.

En misa no pasé nunca del Padrenuestro. El Credo se me atragantó y no logré aprenderlo, me limitaba a mover los labios y a levantarme y sentarme siguiendo a los demás. Me aburría soberanamente y acababa perdida en mis pensamientos.

Así que llegué a 5º de EGB con una fe más bien flojita. Tanto que cuando encontré una explicación de la creación del mundo alternativa a la de Dios me aferré a ella. Ese año nos explicaron la teoría de la evolución de las especies, Darwin y el origen del hombre… y de pronto todo lo que me habían contado hasta entonces del Paraíso, Adán, Eva, el diluvio… no me cuadraba, no podía creer en dos cosas tan distintas al mismo tiempo, y me decanté por aquello que sí se podía demostrar.

Desde entonces mi escepticismo sigue igual. Creo en las personas, en la tolerancia, en el respeto, en la dignidad… en los valores que todos tenemos y que son independientes de cualquier creencia o religión, aunque muchas de ellas hayan querido monopolizarlos, haciéndonos creer que sin su fe somos seres amorales y sin ética.

Dioses… ha habido tantos que se creían tan fuertes en su momento y que no han sobrevivido a las civilizaciones que los adoraron…

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Como dice Jorge Drexler en Milonga del Moro Judío: “…no hay pueblo que no se haya creído el pueblo elegido…”

Y como contrapunto irreverente una versión del Personal Jesus de Depeche Mode por el histriónico y siempre inquietante Marilyn Manson.

TARANTINO (El club de las canciones)

Su cine puede gustar más o menos pero no se le puede negar ser el autor de las mejores bandas sonoras de los últimos años. Consigue que canciones casi olvidadas, o que pasaron desapercibidas en su momento suenen en todas las radios.

Mi favorita es de lejos su opera prima, Reservoir Dogs. El atraco a mano armada con más diálogos de la historia del cine. Harvey Keitel, Michael Madsen, Steve Buscemi, Tim Roth, Lawrence Tiernev, Chriss Penn y el mismo Tarantino completan uno de los mejores repartos de actores que se hayan juntado en una misma película.

Y la música, es tan importante en sus películas que no podemos imaginarnos a Michael Madsen, su navaja y una oreja en la mítica escena en la que el Señor Rubio tortura a un policía, sin que suene de fondo Stuck In The Middle With You del grupo escocés de los años setenta, Stealers Wheel.

 

 

La película comenzaba con un viejo éxito de los holandeses George Baker Selection, Little Green Bag. Mientras sonaba esta canción aparecían en pantalla ocho tipos, seis de ellos trajeados de negro y con gafas oscuras. Uno de los mejores inicios que recuerdo en una película. 

Para saltarse la introducción en inglés ir al minuto 7:40. Aunque el Sr. Pink (Steve Buscemi) defendiendo su negativa a dar propinas es genial.  

……

Con Pulp Fiction siguió ofreciéndonos buen cine con mejor música.

Miserlou, de Dick Dale, “el rey de la guitarra surfera” 1963

 

CABARET (El club de las canciones)

Puro teatro. Me asomé a la lista del Club de las canciones sin muchas esperanzas. Las últimas semanas lo había intentado, pero ninguno de los temas me inspiró la más mínima canción.

Pero fue leer lo de Puro Teatro y pensar en Sally (Liza Minelli) y el peculiar maestro de ceremonias (Joel Grey) en el oscuro escenario berlinés del Kit Kat Club.

Nunca me habían gustado las películas musicales. Los sábados por la tarde solían poner alguna de vez en cuando, como “Siete novias para siete hermanos”, “El Rey y yo” o “Sonrisas y Lágrimas”, pero los números musicales se me hacían eternos, no entendía nada cuando cantaban, y el argumento me parecía un poco ñoño.

Pero Cabaret era divertida, irreverente, crítica y además tenía una impecable ambientación y coreografía. Dicen que obligaron a Bob Fosse a aceptar a Joel Grey que interpretaba al maestro de ceremonias en Brodway, le dijeron que sin él no habría película. Nunca los productores tuvieron mejor juicio a la hora de imponer una exigencia.

Y ese baile imposible con unas sillas…