OPINAR, DECIDIR, JUZGAR…

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Interesantes las reflexiones de Pat y Ana sobre lo de opinar y participar en las decisiones políticas de nuestro país. Yo no sé si habría desistido de leer los documentos que pacientemente Pat se leyó “diagonalmente” al ver el volumen de los mismos, o el lenguaje utilizado. Sí que me leí los programas electorales de los dos grupos que me interesaban no sólo para decidir mi voto coherentemente y no por las simpatías personales o ideológicas que me pudieran despertar los candidatos o las siglas, sino también para poder ir comprobando si lo cumplen o todo se quedaba en bonitas promesas de papel. Pero los programas están hechos para convencer, así que aunque el más largo que leí tenía unas 84 páginas, era bastante fácil y ameno de leer.

También en mi ayuntamiento fomentan la participación ciudadana en la toma de decisiones que afecta a la ciudad, así que justo esta mañana he votado en el decidimVLC sobre las propuestas de inversión en mi barrio. Reconozco que mi ayuntamiento lo hace bastante más fácil, no hay que leerse pliegos ni proyectos ni entender de arquitectura o economía, en mi barrio por ejemplo hay un presupuesto aprobado en mejoras de 411.581€ y unas seis propuestas a elegir hasta completar este presupuesto, una de las que he votado es la creación de pistas deportivas en solares municipales por 60.000€, no necesito saber más detalles, si con ese dinero son capaces de habilitar más de un solar me doy por satisfecha porque cuando formaba parte del AMPA del colegio de primaria de mis hijos tuvimos que desechar muchos años la creación de un pequeño parque infantil porque el presupuesto superaba esa cifra y de eso hace más de diez años.

Estoy de acuerdo con Ana en que hay determinadas decisiones que son demasiado complejas, no sólo por los criterios que se manejan sino por las consecuencias que puedan tener tanto a nivel de financiación como de resolución de problemas prácticos de tráfico o ubicación de instalaciones, y que puede ocasionar que nos falten datos para votar con total convicción. Creo que cuando elegimos a nuestros representantes ya sea a nivel municipal, autonómico o nacional lo hacemos con todas las consecuencias, y espero que sus decisiones sean tomadas siempre de acuerdo con el programa o ideario que les llevó a gobernar y sobre todo, apoyadas por técnicos y asesores que sopesen los pros y los contras de cada decisión. Eso no quita para que se puedan consultar puntualmente temas que quedaron fuera del programa, o que puedan crear tensión social, o simplemente consultar cual es el sentir de la mayoría de los vecinos, ya sean o no vinculantes.

Las consultas que se han hecho en pueblos sobre aceptar o no espectáculos con animales, prohibir el maltrato animal o cambiar las fiestas por puestos de trabajo me parecen interesantes, uno porque la participación es personal (no sólo por Internet que deja fuera a un sector de la población por desconocimiento o falta de medios) sino porque son temas que hacen que la población se involucre y participe, y por tanto, tenga que aceptar y respetar la decisión de la mayoría.

En otros temas la consulta popular dependiendo de cómo se plantee la pregunta o la información que se dé puede resultar bastante tendenciosa (aún me acuerdo del referéndum sobre la OTAN). No es lo mismo, pero siempre he pensado que el jurado popular queda muy bonito en las películas de Hollywood pero los prejuicios o la manipulación de un buen abogado defensor/acusador pueden ser bastante peligrosos a la hora de decidir la inocencia o culpabilidad de una persona, y que para eso estudian leyes los jueces para estudiar, analizar, no dejarse impresionar y juzgar.

Aunque siempre es mejor intentar participar en el límite de nuestras posibilidades, que quejarse y refunfuñar desde el sofá o la barra de un bar. Y al mismo tiempo nos hace coparticipes y responsables de esas decisiones.

QUINCE MINUTOS CON TRUMP

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Pues ya que se ha prendido la mecha después de este largo paréntesis navideño que casi enlazamos con la primavera seguiremos avivando la llama para que no se apague, que en este blog, tenemos tanta libertad a la hora de publicar o no que a veces las pausas se nos alargan demasiado sin darnos cuenta. Menos mal que Ana cumplió años.

Ya que no había tema concreto con el que enlazar este miércoles me he dado una vuelta por algunos medios digitales y he visto que hoy han hablado Trump y Rajoy. Conversación corta dicen, quince minutos, cinco menos de lo previsto, aunque a mí se me harían muy largos solo cinco minutos con el nuevo presidente norteamericano, como se me haría muy larga cualquier conversación obligada.

Pero bueno, era nuestro dicharachero presidente el que tenía que conversar, y teniendo en cuenta que en los quince minutos tenemos que incluir cada vez que los intérpretes tenían que traducir las frases de cada uno, no sé cómo les ha dado tiempo a hablar de la próxima cumbre europea, de la OTAN y que Rajoy haya podido ofrecerse como “su interlocutor en Europa, América Latina, Norte de África y Oriente Medio”, que ahí yo creo que Mariano se ha venido arriba, porque con lo que le cuesta ser interlocutor en su propio país no me lo imagino en otros países y otros idiomas.

Supongo que estas cosas se hacen siempre, lo de que un nuevo mandatario de un país superimportante como USA llame al resto de mandatarios para presentarse y saludar. Y me imagino a Trump sentado en su ahora dorado despacho oval con sus asesores pasándole los guiones de cada llamada y situando cada país en un mapa para que sepa dónde está llamando, que los americanos mucho de geografía internacional no saben. Porque su listado de países cuyos ciudadanos tienen prohibida la entrada por miedo a que se cuelen terroristas está tan del revés que solo se puede deber a que los confunde en el mapa. O no.

El caso es que hubiera estado bien que nuestro presidente hubiera hecho gala de un pelín de carácter y le hubiera recriminado su política migratoria con respecto a México, comentándole que el muro, además de afear el paisaje no sirve de mucho, que siguen pasando, que nosotros también tenemos un muro, metálico, pero muro, al fin y al cabo, que nos separa de Melilla pero que no evita que siga existiendo pobreza, desesperación y miedo al otro lado.

Me imagino a Rajoy emocionado por una llamada tan importante. Y orgulloso. Mientras otros mandatarios europeos la esperan, o esperaban si ya la han recibido, con incomodidad, con esa obligación de ser educado con alguien que no lo es, que es maleducado, machista, prepotente, vengativo y diría que hasta un poco desequilibrado. Y saber que tiene en su mano uno de los mayores arsenales del mundo, es cuanto menos que desasosegante.

Espero que la era Trump no sea demasiado devastadora y que no nos salpique mucho.

FEMINISMO EN PLURAL

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Ana no quería repetirse en ese Más femenino singular que tan necesario a mí me parece. Hemos hablado muchas veces del tema, del lamentable tema de la violencia de género, del frustrante tema de la desigualdad laboral, de la falta de respeto que muchas veces tenemos que aguantar en el ámbito social… Pero parece ser que, aunque siempre nos “quejemos” de lo mismo no podemos parar, así igual por cansancio, por no oírnos, o quizás porqué tenemos razón, un día, no muy lejano, las futuras mujeres leerán este tipo de cosas en los libros de historia y se extrañaran de que algo así ocurriera.

El domingo yo también vi Salvados, con mi hija adolescente, quien se lamentaba de que cuando con los amigos sale el tema del feminismo la mayoría acaban sacando los términos feminazi y hembrismo, y que lo que más le molesta es que algunas de sus amigas también empleen ese lenguaje.

Me sorprendió ver a Rosa Mª Calaf aclarar el término feminismo antes de declararse ella misma feminista, supongo que sería para que no la consideraran una radical de esas que defienden la supremacía femenina (modo ironía) y es que si algo ha hecho bien el patriarcado (sí, he dicho patriarcado) es que haya calado ese tipo de mensaje en gran parte de la sociedad, el de que las feministas en realidad son igual que los machistas, no es que defiendan la igualdad entre sexos sino que quieren ser superiores a los hombres, erradicarlos, domesticarlos, suprimirlos, y cualquier otro verbo agresivo que se os ocurra. Por eso las otras dos mujeres que se declararon también feministas, la científica y la directiva, lo hicieron aclarando que ellas también eran feministas de esas, mientras que la cuarta mujer, la limpiadora dijo que no, que ella no era feminista, podría haber dicho con la misma cara que no era comunista, ni troskista, ni anarquista, que ella era una mujer normal que no quería líos.

Entender el término feminista como algo negativo, o peyorativo es un retroceso en la lucha por la igualdad. No solo hay que luchar por ella, sino que hay que defender que esa lucha es legítima, razonable y que no se hace desde el odio o la venganza. No entiendo ser mujer en este siglo sin ser feminista, por pura supervivencia.

Jordi Evolé dijo que según ciertos estudios se calcula que la igualdad entre hombres y mujeres se alcanzará dentro de 70 años, me pareció descorazonador, y eso siendo optimistas, y supongo que además hablamos de igualdad en el primer mundo, donde aún tenemos suerte, porque no nos violan sistemáticamente, no nos casan a la fuerza, nos dejan conducir y hasta realizar trabajos remunerados, eso sí, con la obligación de mantenernos jóvenes y guapas según los estándares de belleza que la industria nos marca.

Juana Gallego lo resumió brillantemente, mientras los medios de comunicación nos sigan tratando y mostrando como meros adornos, mientras el lenguaje y las actitudes nos sigan relegando a un papel pasivo, los estereotipos se perpetuarán hasta el infinito. Las mujeres seguiremos siendo esas ciudadanas a las que no se pregunta cómo expertas sino como opinadoras a pie de calle, las presentadoras tendrán que seguir siendo jóvenes y guapas aunque el presentador hombre que se sienta al lado tenga canas, gafas y más de 50 años, la publicidad seguirá influyendo en la imagen de los dos géneros desde que son pequeños con la diferenciación de juegos y juguetes hasta la tercera edad en la que somos las mujeres las que padecemos pérdidas de orina, malos olores vaginales y hemorroides, pasando por una juventud en la que estamos siempre tiradas por el suelo en las posturas más lánguidas y cursis esperando a ese varonil príncipe azul que nos seducirá y rescatará.

Si, hace falta mucho trabajo de campo para cambiar esto y hay días en las que soy muy pesimista con el futuro, pero me reconforta saber que existe ese feminismo plural que abarca a mujeres feministas, a hombres feministas, y a cualquier manera de entender y defender el feminismo.

Mientras tanto seguiré declarándome feminista. Muy feminista.

SOBRE RECURSOS, ECOLOGIA Y ESTUPIDEZ HUMANA

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Ana llegaba a la conclusión (acertada vista la situación actual de nuestra sociedad) que si bien como individuos los seres humanos podemos llegar a ser muy inteligentes, como civilización no superamos el cinco raspado, siendo generosa y en un día sin ver las noticias.

Su reflexión venía al enlazar el viernes de Pat sobre la pobreza energética con una lectura sobre Tesla y su frustrado invento sobre la transmisión inalámbrica de energía, que parece ser nadie retoma o a nadie interesa que se retome.

Parece que menos un pequeño grupo de ecologistas y científicos pesimistas, agoreros y chillones al resto de la humanidad solo nos preocupa llegar a fin de mes, que no nos suban la gasolina para poder seguir cogiendo el coche para ir a trabajar y que llegue la extra de navidad para seguir consumiendo como si se acabara el mundo. Y si, parece que el mundo se va a acabar.

Ayer mismo nos decían que consumimos los recursos de una tierra y media y que en el año 2050 necesitaremos dos tierras y media para abastecer a la población mundial. Parece que somos muy malos en matemáticas porque deberíamos estar acojonados, si dentro de 34 años necesitaremos dos tierras y media para subsistir y solo tenemos una, tenemos un déficit más que importante de futuros recursos. Y ya no es que les dejemos una mierda de planeta a nuestros hijos o nietos, es que la mayoría estaremos vivos para verlo, sufrirlo y lamentarlo.

Lamentablemente los intereses económicos parecen mandar, y se siguen poniendo trabas a utilizar recursos naturales y renovables para producir energía (léase ministro Soria), los accionistas (ese ente tan abstracto que está formado en gran parte por personas normales y corrientes) sólo quieren rentabilidad para sus inversiones sin plantearse ningún problema moral sobre el costo de los beneficios, y por supuesto las grandes corporaciones (sus directivos) están para eso, para ganar dinero, no para pensar como dejar un planeta mejor que el que encontraron, para eso ya están los ecologistas.

Siendo como somos animales sociales, y a veces hasta racionales, no contemplo un mundo individualista en cuanto que nos necesitamos unos a otros para sobrevivir, por lo que estoy totalmente en contra de esa postura neoliberal que algunos economistas y muchos políticos defienden en la que prácticamente el Estado no interviene en la economía y el comercio se deja totalmente en manos del sector privado. Creo que el Estado debe velar por el bienestar de todos los ciudadanos, tengan más o menos recursos: educación, sanidad, infraestructuras, cualquier ámbito público que mantenga una calidad de vida mínima. Algunos lo tacharán de paternalista o intervencionista, yo prefiero llamarlo solidario.

Para conseguir eso el Gobierno de turno debe legislar sin miedo en políticas medioambientales, sociales y económicas; mirando siempre a largo plazo sin arruinarse por el camino. Exigiendo a las empresas que respeten las normativas para no contaminar o multándolas fuertemente en caso de no hacer caso (cualquier cosa que les sea mas gravosa que saltarse la ley), reformando las leyes laborales para evitar el empleo basura, los sueldos precarios, la explotación laboral (bueno, con que retrocediéramos unos años en legislación laboral bastaría), promoviendo el uso de energías renovables, que aunque se enfaden las eléctricas aquí lo que nos sobra es sol, asegurándose de que todos (parados, trabajadores, pensionistas) obtienen rentas suficientes para mantener una mínima calidad de vida, y ya de paso tener dinero para comprar cosas, y que aumente la producción, y se necesiten más trabajadores….

Lamentablemente esa gestión de lo público depende mucho de la ideología del partido gobernante de cada momento, por lo que aunque sigamos en un momento de crisis económica donde mucha gente sigue pasando frío en invierno, no pueden cobrar ningún tipo de subsidio ni ayuda, y la creación de empleo va a paso de tortuga por culpa de la política de austeridad del gobierno anterior, el partido más votado (que no el más querido) sigue siendo el que ha despilfarrado, robado, privatizado y malgastado. Así que un poco tontos si parecemos.

Eso si, no tanto como Estados Unidos.

 

EGOISMO, CONCILIACION Y HUSOS HORARIOS

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Ana hace un excelente análisis en su último post de lo difícil que es clasificar o definir nuestra sociedad de una manera absoluta y única. Como dependiendo de nuestro entorno, de la realidad de ese instante, de las influencias personales, o de las últimas noticias podemos mostrarnos buenos o malos, solidarios o egoístas, o como ella dice disfrutones o sacrificados.

Y es la disyuntiva de solidario o egoísta una de las que más me asombra. Porqué en determinadas ocasiones cuando nos enteramos de una noticia que es buena para un sector de la población hay otro sector que se muestra escéptico, enfadado o directamente odioso debido a una envidia malsana.

El otro día leía en el face de @Malasmadres (blog imprescindible para madres imperfectas)que Lleida en una experiencia piloto invitaba a cerrar los establecimientos comerciales a las 19:00 horas para acercarse al horario europeo y facilitar la conciliación laboral. La noticia en sí me parecía estupenda y como he escrito alguna vez, me pudo la curiosidad y entré a leer comentarios. No me defraudaron (modo irónico), a pesar de que gran parte de ellos se congratulaban de la medida y deseaban que ese horario se extendiera para todos y para siempre, había otro número nada desdeñable que  se movía en un arco que iba desde el escepticismo augurando caída de ventas y desastre económico hasta el enfado iracundo del tipo: “¿y yo que? ¿Si yo acabo de trabajar a las 20:00 o 21:00 horas porqué no voy a poder ir a comprar a esa hora? ¡Claro y así se acabará con el pequeño comercio, solo sobrevivirán las tiendas online que pueden vender a cualquier hora!

Los argumentos en contra en general destilaban entre líneas un “yo también quiero y no puedo” oculto que me recordaba a esa envidia rencorosa que siempre ha habido contra los profesores por sus supuestos tres meses de vacaciones pagadas, contra los funcionarios por sus puestos fijos y tardes libres, y en general por cualquiera que comparativamente trabaje “presencialmente” menos horas que nosotros.

Lo peor de todo es que muchas de esas personas que se quejan de sus horarios infinitos no hacen nada por cambiar la situación, y no me refiero a acortar o modificar su propia jornada que muchas veces no depende de ellos, sino de no participar en alargar la de los demás. Los horarios comerciales de las grandes superficies son demenciales para quienes trabajan en ellos, y si la gente tuviera un poco de empatía se abstendría de ir a comprar a las nueve o diez de la noche, o de pasar el domingo de tiendas. Esto es como los programas de telebasura, con la excusa de que la gente los pide, si nadie utilizara esos horarios acabarían desapareciendo.

Si viajas por Europa te das cuenta del demencial horario que llevamos en este país, y lo peor es que lo llevamos con ese orgullo de “que bien se vive en España”, y sí, si eres turista o estudiante con ganas de salir todas las noches. El cambio de huso horario no solo hace que te levantes temprano y el sol ya esté brillando con lo que no tienes tantas ganas de esconderte bajo el edredón, sino que te condiciona el resto del día: la jornada empieza antes, se come temprano y se sale pronto del trabajo sin hacer apenas pausa más que para una comida ligera y rápida, e intentar comprar más allá de las siete de la tarde, por no decir las seis, es casi imposible a menos que estés en zona súper turística. Aquí algunos salen del trabajo cuando media Europa ya ha cenado y se sientan a cenar cuando ellos están a punto de acostarse, mientras que la hora de levantarse para ir a trabajar es casi la misma, con una diferencia de una hora más menos, y lo peor es que arrastramos a los niños a ese horario. Así vamos luego.

Muchas empresas están reduciendo su jornada laboral sin disminuir los salarios para mejorar la calidad de vida de los que trabajan en ella. No sólo no disminuye la productividad sino que aumenta, y también la fidelidad de los trabajadores. Se siguen pautas trasnochadas en el mundo laboral, paternalistas en cierto modo, como si hubiera que vigilar que las personas hacen su trabajo por medio de controlar las horas que están en él, en vez de darles libertad a la hora de programar sus tareas diarias. No hay nada como tener un montón de horas por delante para que acabes distrayéndote y perdiendo el tiempo tontamente, mientras que si te responsabilizas contigo mismo de cumplir los objetivos diarios que te marcas y que una vez cumplidos te puedes ir a casa estableces como prioridad acabarlo.

Y no hace falta tener hijos o familia para defender la conciliación laboral, hay que tener simplemente ganas de disfrutar de la vida, de tu propio tiempo, que es lo único que no se puede comprar. En ningún horario.

DEBERES QUE NO EDUCAN

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Estoy de acuerdo con Ana en que la eliminación de los deberes puede ser perjudicial para esos niños que tienen dificultades para seguir el ritmo de la clase y puedan quedar descolgados del resto en caso de no reforzar las materias diariamente en casa, pero al mismo tiempo considero que ese motivo no justifica que todo el alumnado tenga que soportar una carga diaria de trabajo tan grande que no les permita desarrollar prácticamente ninguna actividad que no sean las tareas escolares.

He leído muchas opiniones a favor y en contra de los deberes durante este fin de semana, en el que lo mejor de la huelga convocada por la CEAPA es que se ha abierto un debate público sobre este problema.

Porque sí, para mí es un problema, no como persona afectada por la excesiva carga de deberes de sus hijos, porque pocas veces he tenido que ejercer de profesora particular o ayudarles a estudiar, siempre han sido autónomos en sus obligaciones y sólo he sufrido la soledad de no disfrutarlos entre semana porque se pasaban la tarde encerrados en sus habitaciones “haciendo deberes”. Como decía, lo considero un problema, una deficiencia de tantas en nuestro sistema educativo, y por tanto apoyaría cualquier iniciativa para erradicar cualquiera de sus aspectos negativos.

Nuestro sistema educativo no sólo es obsoleto, también ineficaz si nos remitimos a la tasa de abandono escolar y a los resultados en los estudios comparativos con otros países. Llevamos tantos años centrándonos en las notas y los exámenes que se ha perdido completamente la finalidad de la educación en una sociedad: enseñar.

Hace unos días el tutor de mi hija (1º de Bachiller) me daba la razón en que los alumnos han perdido el interés por aprender, la presión por las notas ha matado la curiosidad y ha convertido el estudiar en una tediosa obligación que ocupa prácticamente todas las horas del día. Dicho profesor se declaraba contrario a evaluar mediante exámenes, la reválida si se imponía al final le parecía una monstruosidad, y me reconocía que se mandaban demasiados deberes, pero finalizaba con un “es el sistema que tenemos”.

Algunos profesores se han tomado esta huelga como un ataque a su autoridad, a mí no me lo ha parecido. Primero porque no se ha llamado a no hacer los deberes nunca más, sino a dejar los libros durante el fin de semana. Me parece algo tan de sentido común que no entiendo como alguien puede estar en contra de que los niños y jóvenes puedan descansar de deberes durante dos días a la semana. Las agendas escolares a veces son más complicadas que las de un directivo de una multinacional, y planear una tarde de cine es a veces imposible entre libros de lectura obligatoria, trabajos de varias páginas y exámenes de la siguientes semana.

Pocos adultos aceptaríamos de buen grado que el jefe nos obligará a llevarnos trabajo a casa todos los días, y por supuesto, que los fines de semana también le dedicáramos gratis unas cuantas horas. Y no me vale la excusa de que están invirtiendo para su futuro, esto es como el presentismo laboral, con las horas diarias de clase debería bastar para formar, sin necesidad de horas extras. Es como el profesor que se autodefine como exigente porque es muy difícil aprobar en su clase, a mí sólo me demuestra que no sabe enseñar su asignatura, pocos profesionales se colgarían medallas ante un resultado negativo de su trabajo.

La escuela debería ser un espacio donde se fomente la creatividad, el interés por aprender, la curiosidad y que buscara potenciar las aptitudes innatas de cada niño. Conforme van creciendo se les debe enseñar a comprender la información, a cuestionar lo que les llega, a investigar, a buscarla de forma correcta. Van a vivir en un mundo donde van a poder acceder a miles de contenidos en cuestión de segundos, donde va a ser más importante aprender a interpretarlos que aprenderlos de memoria. Deberían tener profesores que supieran manejar los recursos que la tecnología actual ofrece, y para eso claro, habría que renovar el sistema actual.

Mi pregunta es: ¿se puede? ¿o no se quiere?

ABSTENCIONES QUE SON TRAICIONES

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Siguiendo el tema electoral de Ana, y puestos a elegir, yo preferiría que hubiese libertad de voto en el Congreso. Es decir, que los diputados pudieran votar en conciencia y no bajo la imperativa disciplina de voto que marca el Partido al que pertenecen. Ya sé que en nuestro sistema electoral no elegimos a las personas sino a los partidos y supuestamente a un programa político, con lo que las listas electorales solo sirven para subir puestos a la hora de sentarse en el Congreso, poco podemos hacer los ciudadanos a la hora de votar, solo elegir las siglas que encabezan la papeleta, poco más.

Siempre me ha parecido poco realista la disciplina de voto. No creo que entre los millones de votantes del PP piensen todos igual absolutamente en todos los temas, y en el PSOE tampoco. Hay votantes del PP a favor del aborto, o anti-monárquicos, y votantes del PSOE que estén a favor de la privatización de los servicios públicos, o que les parecería bien la intervención en Irak, no sé, entre tantos millones de personas puede haber tal diversidad de opiniones que me parecería más natural que su representación en el Congreso también reflejara esa disparidad de opiniones.

Claro, al final sería un lío votar las leyes, lo sé. Pero igual de esa manera se prestaría más atención al discurso del contrario, a escuchar sus razonamientos, porque cuando los diputados se sientan a votar mirando la mano del portavoz para saber que botón tienen que apretar no creo que les interese mucho prestar atención al discurso del contrario. Es como si en un examen te dan las respuestas de antemano, para que vas a estudiar más de lo necesario.

Por otra parte, esa libertad de voto permitiría que los diputados tuvieran poder para que se respetara el programa electoral por el que han sido elegidos por los ciudadanos. Podrían negarse a votar medidas que fueran en contra de sus principios, ideología o programa, ya que son esas ideas las que les han llevado a sentarse donde están.

Estos días estamos viendo como el PSOE se desangra al intentar convencer a una opinión pública y a su electorado de que si se abstienen es por interés general, contradiciendo todo lo que han dicho en sus campañas electorales: su NO a Rajoy, su No a otros 4 años del gobierno del PP, su NO a un gobierno lleno de corruptos… En este caso, ¿no sería una oportunidad para que esa división interna de voto reflejara esa misma división de opinión que hay en electorado socialista?

La obligación de abstenerse para dejar gobernar a Rajoy les quitará votos, el NO mayoritario que desembocaría en terceras elecciones también les haría perder votos, más por desgaste del partido que por la decisión en sí, y la opción del gobierno alternativo de izquierdas queda completamente descartada viendo el golpe de mano que sufrió Pedro Sánchez sólo con mentarlo. Vamos, que hagan lo que hagan, perderán votos.

Dicen que lo democrático es que el partido más votado gobierne, pero cuando de 24 millones de votos solo 8 millones apoyan a dicho partido, y los 16 millones restantes están en frente, algo me dice que muchos fans no tiene, así que por lo menos espero que esta vez, tenga oposición y no gobierne por decreto.