MUJERES, MACHISMO E ISLANDIA

1975 Islandia

Mientras nos siga pareciendo normal que la mujer sea un objeto al servicio del hombre seguirá siendo normal que algunos hombres las asesinen como si fueran suyas

Fragmento de la reflexión con la que Javier Gallego Crudo abre su último Carne Cruda. Palabras que hemos dicho y escuchado muchas veces y que parece que siguen cayendo en el vacío viendo el interminable goteo de mujeres muertas por violencia machista.

Se convocan manifestaciones multitudinarias, miles de hombres y mujeres rechazan la violencia y el asesinato, pero desde el poder político, económico y mediático se sigue discriminando, ignorando y favoreciendo el trato sexista a la mujer. No avanzamos, con intenciones y discursos emotivos por parte de los políticos no se soluciona el problema.

Leo en las redes sociales algunas respuestas de hombres (y lamentable alguna mujer) que dicen sentirse discriminados por la Ley contra la Violencia de Género, hablan de las denuncias falsas (un 0,007% según la Fiscalía General del Estado), de las feminazis, del hembrismo, términos acuñados para desprestigiar la lucha por la igualdad que las mujeres llevamos librando desde hace años, más de un siglo si recordamos a aquellas valientes sufragistas que se jugaron el tipo para poder votar, muchos más siglos si nos remontamos a todas esas mujeres que a lo largo de la historia estudiaron, descubrieron, inventaron, escribieron y pintaron corriendo el riesgo de ser insultadas, quemadas o simplemente ignoradas.

El feminismo no mata, el machismo si.

En Francia han hecho una encuesta a mujeres que usan el transporte público y el cien por cien de ellas han respondido que se han sentido acosadas en alguna ocasión. Eso es un porcentaje muy alto. Y no estamos hablando de un país tercermundista con una religión oficial que ningunee a las mujeres, de esos que violan en grupo a niñas en un autobús, no, estamos hablando de Francia, Europa, civilización occidental, cultura y sofisticación. Si esa misma encuesta la hicieran aquí el resultado sería exactamente el mismo, no conozco a ninguna mujer que desde la adolescencia a la madurez al subir a un autobús o metro no haya tenido que esquivar una mano que intentaba sobarle el culo, miradas lascivas, rozamientos indeseados, palabras guarras… resumiendo, falta de respeto. Aunque muchos hombres sigan defendiendo que eso son piropos y deberíamos sentirnos halagadas al recibirlos.

Hay otras realidades posibles. Islandia es un claro ejemplo de ello: El 24 de octubre de 1975, hace 40 años, las mujeres de Islandia celebraron “El Día Libre de las Mujeres”, ese día el 90% de las mujeres se pusieron en huelga. En lugar de ir a la oficina, dedicarse a las labores del hogar o cuidar de sus hijos, tomaron las calles de Islandia para manifestarse por la igualdad de género. Ese día cambió la percepción sobre las mujeres en el país y estableció el primer paso que lo situaría a la vanguardia de la lucha feminista.

Fue un viernes muy largo para los padres. Bancos, fábricas y tiendas tuvieron que cerrar, al igual que las escuelas y las guarderías, con lo que muchos padres tuvieron que llevar a sus hijos al trabajo. Se escuchaba a los niños jugar mientras los locutores leían las noticias en la radio. Cuando los presentadores de radio llamaban a los hogares de zonas remotas del país, en un intento de averiguar cuántas mujeres se estaban tomando el día libre, quienes atendían el teléfono eran, la mayoría de las veces, los maridos que se habían quedado en la casa cuidando a los niños

En 1975 había solamente tres mujeres diputadas, el 5% del Parlamento. Cinco años más tarde, Vigdis Finnbogadottir, una de las mujeres que aquel día salió a la calle para cantar, escuchar discursos y discutir ideas, venció a tres candidatos masculinos en las elecciones presidenciales y fue reelegida sin oposición en dos de las tres elecciones siguientes.

A día de hoy y a pesar de que la diferencia salarial todavía persiste en el ámbito laboral, Islandia encabeza el Índice Global de la Brecha de Género del WEF, lo que significa que es el país del mundo donde hay más igualdad entre hombres y mujeres. Cuenta con 28 mujeres en su parlamento (el 44%).

Pero lo mejor de Islandia es que hay cero asesinatos de mujeres a manos de una expareja.

Parece que los islandeses no odian a sus exmujeres.

VEINTITRES MUJERES

Otra mujer, y van cinco en una semana. Veintitrés en cinco meses.  Esta semana tanto Pat como Ana han reflexionado sobre este tema, pero yo sigo sin poder entenderlo, me niego a asimilarlo y menos a aceptarlo como “la lacra social” que dicen los medios de comunicación que es.

Los medios hablan del culpable, del maltratador, el único responsable de cada muerte, pero a mí eso no me basta, quiero que se empiece a hablar de la verdadera responsable, la sociedad, la que ejerce una violencia sistemática contra las mujeres. Habrá quien piense que estoy exagerando, que no es para tanto, que son casos aislados y no hay que generalizar, pero hoy he tenido muy mal día y sí, voy a generalizar.

Porque la última responsable es la sociedad, este sistema que no educa, que sigue marginando, que nos sigue tratando en muchos casos sin respeto ni dignidad. Se sabe que hay desigualdad laboral entre hombres y mujeres, que la mujer cobra menos y se la relega a puestos secundarios, se sabe pero no se soluciona, se acepta, así están las cosas.

Se sabe que a las mujeres se nos sigue tratando en los medios de comunicación y en la publicidad como mera mercancía u objeto de deseo, pero tampoco se hace nada, así que nuestros hijos e hijas siguen asimilando todos esos estereotipos sin que podamos hacer nada por evitarlo, salvo intentar educarlos para que no se dejen arrastrar por los espejismos.

Con las actuales políticas sociales todavía será peor, eliminado Educación para la Ciudadanía me quedan pocas esperanzas de que la asignatura que la sustituirá “Valores” quiera educar en igualdad, y los recortes a las políticas sociales están dejando desprotegidas a muchas mujeres que ante el desamparo no pueden denunciar aunque luego se les intente culpabilizar por ello.

Los centros de atención alertan sobre que cada vez acuden mujeres más jóvenes, un 25% eran menores de veinticinco años, muchas adolescentes confundidas entre la ilusión de su primer amor y el miedo al novio dominante, celoso y violento.

Como dice Ruth Toledano en su excelente artículo:

..”Que de enero a mayo hayan sido asesinadas 22 mujeres debiera considerarse una cuestión de Estado: lo sería si hubieran sido asesinados 22 policías, 22 políticos o 22 futbolistas por el mero hecho de ser policías, políticos o futbolistas. Sin duda, lo sería si a 22 hombres los hubieran asesinado por el mero hecho de ser hombres. Porque a estas 22 mujeres las han asesinado por el mero hecho de ser mujeres. Es decir, por tener, a ojos de sus asesinos, de los hombres que las han matado, una consideración de objeto, de algo menor, por pertenecer a una categoría inferior. Es, por tanto, una violencia ideológica, que persigue la dominación a través del terror. Es terrorismo.”

No sirven las políticas que se han tomado hasta ahora, hablan las cifras que no disminuyen sino aumentan alarmantemente. Hay que cambiar la actitud, el lenguaje sexista, la discriminación laboral… Pero de verdad, si no acabaremos convirtiéndonos en estadísticas, como los muertos en carretera cada fin de semana.

Como algo inevitable que no se puede impedir.

imagesCAHLDWSW