SONREIR

Hoy me cuesta sonreír, una porque he pasado muy mala noche, tengo el insomnio fácil y a la mínima mi cerebro se pone a cavilar echando al sueño a patadas, si encima lo alimentamos con una vecina octogenaria sorda que enchufa la tele a cualquier hora del día y de la noche (a mi me fastidian las de la noche claro) pues tenemos una noche larga e inacabable que acaba en una mañana en la que se me hace un mundo no solo sonreír, sino simplemente existir.

Además tenía dentista, hace unos días se me partió un diente y esperaba esta visita con una mezcla de esperanza de que no fuera muy grave y pudiera salvarlo y mucho miedo de que no, de que se fuera por los aires (otro). Y ha sido que no, que no se puede salvar, que hay que quitarlo, poner un implante (otro)…

Y así estoy, de medio duelo, y con la boca medio anestesiada, con lo que todavía me cuesta más sonreír.

Así que aunque me he tomado un par de ibuprofenos, mejor me pongo algo de música optimista que suele ser infalible. Y en eso el Señor Mostaza no suele fallar, así que con un disco titulado “Podemos sonreír” tengo la sonrisa (aunque sea melancólica) garantizada.

“Momento Eterno”. A ver a quien no le hace gracia el bailecito del final.

 

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