REGALOS

Una flor de papel, una caja de bombones (de los que me gustan) con dedicatoria, un teléfono antiguo (que estamos intentando que funcione, realmente es muy antiguo), una clase de cocina muy particular con un postre más especial todavía (y que buena estaba la quiche), un cartel enmarcado de Steve McQueen (yo quería el de Bullit, pero no lo encontró), un cuaderno para buenos propósitos (que se quedará en blanco claro, porque nunca los cumplo), dos horas de relax en un spa con masaje incluido (voy a ver si puedo ir mañana), un colgante (precioso, justo cuando había perdido el último que me regaló), el juego de Guitar Hero (una auténtica sorpresa), una bandeja para horno (me la esperaba, una madre siempre pregunta que necesitas antes de comprar un regalo), un frutero (que no necesitaba), otra bandeja para horno con tapa (que ahora ya tampoco necesito), tiernos dibujos, llamadas inesperadas… hasta música en un post (gracias Danny).

Pero lo de menos son los regalos (que me encantan), lo mejor ha sido darme cuenta de nuevo que tengo buenos amigos, aunque a veces se hagan los escurridizos, porque están ahí, porque me hacen reír y porque se acuerdan de mí.

 

Y en mi mejor momento de estos días estaba sonando Eli Paperboy Reed & The True Loves. Así que os dejo con un tema de este increíble cantante de soul.

Stake your claim. ELI PAPERBOY REED & THE TRUE LOVES

(Ya no podré escucharlo sin recordarte)

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8 AÑOS (OTRO MÁS)

Siempre hay un antes y un después de los cumpleaños de mis hijos. El antes durante una semana mínimo es de stress, llamadas de teléfono, sms… intentando coordinar a los invitados para que no se me olvide ninguno de los siete u ocho que dejo que inviten de media, la reserva en el local a celebrarlo, la compra de sus regalos (porque siempre acabo encargándome de comprar el que yo le daré, el que le dará mi ex, y hasta el de mi ex suegra), algo que sustituya las usuales bolsas de chuches…

Pero lo peor es cuando se me ocurre hacer un cumpleaños original (que para que me complicaré la vida).

Porque yo recuerdo mis cumpleaños infantiles: bocadillos, unas papas, unos refrescos, una tarta de cumpleaños casera (nunca las he vuelto a probar más buenas), unos cuantos compañeros de clase, los regalos… todos en el comedor de la casa, y luego al cuarto a jugar. Claro, en aquella época a la fiesta iban los amigos, no sus padres. Yo la primera vez que intenté hacer lo mismo en mi casa me encontré con 8 niños de 4 años, sus 8 madres y algún que otro padre, los hermanos pequeños de algunos de esos niños… y los 100 globos que tanto me había costado hinchar…. Y tengo una casa grande, pero cuando se fueron todos, no recordaba un panorama tan desolador ni en la peor de mis fiestas adolescentes. Sobra decir que no lo volví a repetir.

Soy de las pocas madres que no lo celebran en el parque con un gran picnic al que acude toda la clase y todos los padres de la clase. Eso superaría mi capacidad de hacer sándwiches y bocadillos de un año entero, y debo guardar energías para los de mis propios hijos. Así que prefiero disminuir el número de invitados e invertir el dinero en que ensucien otra cosa que no sea mi casa.

Con mi hijo mayor hemos pasado varias etapas: un par de años fue fiesta en ludoteca donde se dedicaban a saltar y sudar y yo sólo tenía que pagar la cuenta al final. Luego pasé a recoger a sus amigos y amigas e invitarlos a merendar y al cine. Ahora estamos en la fase bolera, más divertida tanto para ellos como para los adultos que se apuntan, merienda y pista para los niños, cerveza y pista para los padres. Esos cumples suelen acabar tarde, ya en petit comité, con los padres más políticamente incorrectos de cena, alargando la velada, como siempre.

El de ayer fue el de mi hija, 8 años. Este año se ha apuntado a la bolera también, pero las niñas son un misterio para mí (por lo menos las amigas de mi hija), no me entiendo con ellas. Se dividen en subgrupos y acaban alternando sus tiradas con un extraño juego de papas y mamas que no acabo de comprender (en realidad son juegos de poder que me ponen de los nervios). Sigo prefiriendo los grupos mixtos.

El después es hoy. Me quedan seis meses hasta el próximo. Pero ese me gusta celebrarlo. Siempre me lo paso bien (y es que los amigos de mi hijo son tan budas como él). Este año probaré con algo nuevo, unas partidas en un circuito de láser-game, ya tengo más padres apuntados que niños.

Hoy le regalo una canción de una de sus películas favoritas. (Ahí jugué con ventaja porque cuando les puse Yellow Submarine por primera vez sabía que se quedarían fascinados por sus dibujos)

Nowhere man. The Beatles.