SEPTIEMBRE

Hoy es el último día del verano “oficial”.

Mañana comienza Septiembre, un mes de cambios y de buenos propósitos. Creo que se hacen más promesas este mes que cuando cambiamos de año. Aumentan las matriculas a los gimnasios, academias de idiomas, se inician colecciones por fascículos… bueno este año igual no tanto, por la crisis.

Pero a mí lo que me gusta es notar que se van acortando los días. Que a las ocho y media ya está anocheciendo. Que dentro de poco acabará este pesado calor que no deja dormir por las noches. Y esta mañana, mientras remoloneaba en la cama, alargando el momento de empezar de nuevo con la rutina del trabajo, no he podido evitar hacer balance de mi verano. Y ha sido bueno.

He trabajado más que ningún año, he tenido las vacaciones más cortas que recuerdo, y sin embargo, he disfrutado como nunca. Acostumbrada a que en mis dos últimos veranos y por motivos totalmente ajenos a mi voluntad el amor desaparecía (literalmente) durante los dos meses de vacaciones, se me había olvidado lo que era poder hacer planes, romperlos, quedar para comer, alargarlo hasta la cena, no volver a dormir a casa…

He podido alternar jornadas muy intensivas de trabajo (por lo largas me refiero), con noches llenas de estrellas. Días de piscina llenas de gritos, niños y balones, con tardes en las que mientras me dejaba mecer por el agua en la colchoneta y observaba el azul del cielo, pensaba que no se podía ser más feliz.

Fue un mes de julio tan intenso que cuando las circunstancias (laborales y familiares) cambiaron en agosto, pensé que se me iba a hacer un mundo.

Pero el cosmos sigue de nuestro lado. Espero que continúe así durante mucho tiempo.

Y aprovechando que Sidonie ha estrenado su nuevo disco, “El incendio”, un álbum dedicado al amor (con letras mayúsculas como ellos dicen), os dejo con el primer single. Todo pasión.

SIDONIE. El incendio.

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