Mirar hacia otro lado (o culpa in vigilando)

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Ana habla de errores, un gran cúmulo de errores que se están cobrando un enorme precio en la pérdida de la confianza en nuestros políticos, y sin embargo me sigue asombrando que una gran parte de la población siga confiando en quien más ha abusado precisamente de esa confianza, el partido en el gobierno, el que debe velar por nuestros intereses y por el bien general.

Creo que el PP se ha sentido tan invulnerable e intocable que algunos de sus dirigentes, los corruptos, han perdido el miedo a seguir robando, mientras el resto miraba hacia otro lado, porque total, tampoco tenían tan mal resultado en las urnas, siguen siendo el partido más votado, algo querrá decir, hay gente que sigue creyendo en ellos.  ¿Porqué? Lo desconozco, y no me lo explico.

  1. González: “Vamos a ver, yo creo que a ver si podemos colocar el tema del Fiscal Anticorrupción, ¿sabes? Y… yo creo que va a ser él. Si sale, es cojonudo. Se llama Moix, es un tío… serio y bueno. Hombre, yo no soy quién, pero yo no me corto en decirle a Rafa: ‘Oye Rafa…’. ¿Sabes? El aparato del Estado y los medios de comunicación van aparte: o los tienes controlados o estás muerto”.

Esa frase lo resume todo: “o tienes controlados los medios de comunicación o estás muerto”. Luego son los rojos los que quieren manipular los medios de comunicación y crear repúblicas bolivarianas nacionalizándolo todo, pero ellos llevan mintiendo y manipulando a nivel estatal y autonómico todo lo que han podido cada vez que han estado en el poder. En la Comunidad Valenciana lo hicieron durante 25 años y así nos han dejado. Secos.

Pero volvamos a mi gran duda existencial, ¿por qué ese perdón tan generoso por parte de sus votantes? Estoy segura de que ningún otro partido lograría sobrevivir a la cantidad de escándalos, corruptelas, tramas y saqueos públicos que han protagonizado. ¿Por qué no hay alternativa? ¿Por qué Vox se pasa y Ciudadanos no llega? Las siglas del PP están tan unidas ya a la financiación ilegal, sobornos, cuentas en paraísos fiscales y sobre todo abuso del poder que los militantes que estén hartos de esa identificación deberían irse y crear otro partido nuevo. Estoy convencida que en muchos países europeos un gobierno formado por un partido acusado de financiación ilegal (entre otras cosas) no habría repetido legislatura.

No creo que sea porque todos los votantes crean que es mentira, manipulación política de la oposición, exageración, jueces “rogelios” que quieren acabar con el gobierno, etc., porque de vez en cuando a algún votante del PP se le escapa lo de: “prefiero que me roben un poquito y seguir viviendo bien a que lleguen los otros al poder”, lo que a mí me parece todavía peor. Tampoco me sirve la excusa de que no se sabía nada, hay investigaciones abiertas y periodistas denunciando irregularidades desde hace diez años, y la corrupción a la escala de las tramas que se han ido descubriendo requiere de mucha colaboración y mucho “silencio” cómplice. Esa “culpa in vigilando” con la que Esperanza Aguirre justificaba su tardía dimisión.

Hoy leía las conversaciones entre Zaplana y González y se me revolvía el estómago. Ya sé que en privado se dicen barbaridades, sobre todo si crees que nadie te está escuchando, pero lo malo es que ellos no solo las decían, sino que lo llevaban a la práctica. Las maniobras políticas para sustituir jueces y obstaculizar investigaciones me parecen gravísimas en un estado de derecho.

Confío en que esos fiscales anticorrupción que se quitan horas de sueño y utilizan sus propios medios para proteger sus investigaciones y los jueces que no se dejan presionar acaben por imponer penas los suficientemente duras para disuadir a la clase política de seguir robando con impunidad. Porque la ética cristiana se ve que no basta.

Porque como sigan así van a tener que ampliar la cárcel de Soto del Real y empezar a pensar en la política de reagrupación de presos del PP.

TRAJES

Veintiséis días en las portadas nacionales dándole vueltas a lo de los trajes, el caviar, algún que otro bolso y demás favores, conversaciones entre regaladores y agasajados más propias de adolescentes pijos que de empresarios y políticos supuestamente serios.

Aquí llevamos mucho más tiempo dándole vueltas al tema de la corrupción, unos acusando y otros defendiéndose, quitando hierro, “lo mismo da unos trajes que unas anchoas” dijo nuestra alcaldesa. Y yo me pregunto como podemos ser tan permisivos con los “pecados” públicos de nuestros dirigentes. Y hablo en primera persona del plural por el resultado en las urnas en esta mi comunidad, que no solo no castigó a los corruptos sino que los confirmó como gobernantes. Gürtel, Emarsa, Brugal… hay escándalos para todos los gustos, cargos y competencias, pero aquí todo se perdonaba porque por fin Valencia era conocida, nos habíamos hecho un sitio en el turismo de calidad, eventos y fastos contratados cuando ya no teníamos dinero, obras megalómanas que tardaremos generaciones en pagar, y no se si llegaremos a amortizar, y si a esto se añade un ejército de asesores, consultores y empresas nacidas a la sombra de todas estas obras, el listado del gasto público en lujo y obras innecesarias es inacabable.

Eso si, ahora nos conocen en el resto de España, y parte del extranjero, creo que hasta hemos sido portada en The New York Times como ejemplo de la corrupción en nuestro país. ¿No dicen que más vale que hablen de uno aunque sea mal? pues en eso estamos.

El caso es que hoy me ha llegado una carta del instituto de mi hijo, casi idéntica a la que recibí hace unos días del colegio de mi hija y en ambas nos hacen saber que la Consellería de Educación no les paga los gastos de funcionamiento desde el mes de abril del año pasado (si, nueve meses), que ya no tienen fondos para hacer frente a los gastos de luz, calefacción, limpieza, fotocopias, papel, material escolar, tinta, etc.., que no se han abonado las becas de libros y se han anulado programas escolares, que no se están cubriendo las bajas por enfermedad y defunción del profesorado (y ya hay un par de casos en que los alumnos se han quedado sin profesor sine die), etc.

Todo esto, por esperado no indigna menos. Me cuesta creer que unos señores expertos, profesionales y dedicados al interés general no sepan hacer cuentas, porque cualquier persona con sentido común y un presupuesto limitado antes repara las goteras de su casa que forra de mármol la entrada, a menos que lo que se quiera es aparentar, claro. Y supongo que estos señores manejan tantos ceros que a veces se deben de marear y pierden un poco el significado de palabras como ahorro, austeridad, equilibrio… pero luego no les cuesta nada quitar esos ceros que faltan a las cifras dedicadas a sanidad, educación, dependencia…

Y que nadie se crea que esto es un ataque partidista contra el PP, es contra los dirigentes ineptos, me da igual del partido que sean, que en todas las comunidades, provincias y municipios tienen sus propios casos. Es lo que tiene el bipartidismo, que hasta en eso se ponen de acuerdo.

Así que, aunque si hacemos caso a la estadística, la posibilidad de que Camps y Costa sean declarados culpables es de 5 contra 7, espero que los nueve jurados sean todo lo imparciales y objetivos que les sea posible. Aunque solo sea para dar ejemplo.