LENNON

Era el Beatle preferido de mi hermana, tanto que sus dos primeros novios eran igualitos a él. El primero, Jota, tenía su misma mirada de miope, pero el segundo… Jaime, era clavadito. Los mismos ojos de miope que Jota pero además alto, delgado, con pelo largo, gafas redondas, indumentaria hippy y le gustaba tocar la guitarra. Un buen tipo además. Creo que mi hermana acabó rompiéndole el corazón.

A mí me gustaba más Ringo, aunque nunca encontré a ningún chico que se le pareciera. Y sentía una especial simpatía por George Harrison, me encantaban sus canciones dentro de los álbumes, tenían algo especial.

Pero Lennon era otra cosa. El más rebelde dentro del grupo y el más auténtico fuera de él. Cuando se separaron teníamos cinco años, así que en realidad estábamos más cerca de su trabajo en solitario, que nos encantaba tanto o más como los discos de The Beatles, así que cuando esa mañana de diciembre nuestra madre nos dijo mientras desayunábamos que un loco había matado a ese músico de los Beatles que tanto nos gustaba, no nos lo podíamos creer. Sentimos incredulidad y pena, mucha pena, como si lo conociéramos.

Nos fuimos hacía el Instituto conmocionadas. Recuerdo las imágenes en televisión con una multitud de gente cantando a la luz de las velas frente al edificio Dakota. Si hubiera pasado hoy supongo que se hubieran llenado cientos de horas en programas de televisión y se hubieran vendido toda clase de recopilatorios con sus discos.

Ahora con 70 años es probable que nos habría seguido regalando grandes canciones y que tal como está el mundo, habría tenido unas cuantas causas perdidas por las que luchar en los últimos 30 años en que no ha estado con nosotros.

Aunque en realidad, nunca nos ha dejado.

Y como homenaje, que mejor que la canción que le compuso George Harrison cuando murió, All Those Years Ago.

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