cuerpos y morales

DAVID580

Habla Pat de que la moral que se impone en las redes sociales es un reflejo de la moral social, y es cierto, pero si cabe, es todavía más restrictiva que ella. No sé si para curarse en salud sesudos analistas se posicionan en la parte más conservadora de lo que sería el arco de una moral que fluctuaría entre las posiciones más liberales respecto al cuerpo, la sexualidad y la tolerancia en general y al otro extremo las que defenderían ideologías más ultraconservadoras o religiosas.

Y supongo que aún tenemos que dar gracias que la religión predominante que todavía tiene una gran influencia en nuestro entorno sea más o menos permisiva con muchas cosas, comparándola con otras creencias mucho más duras e intolerantes. Pero no me conformo.

Estoy de acuerdo con Pat, el cuerpo humano en su totalidad, incluido los genitales, no es malo, ni pecaminoso, es lo que hay. Los bebés y niños pequeños pueden andar desnudos por la vida sin causar escándalo a su alrededor, sin embargo, a partir de la adolescencia hay que esconder las partes del cuerpo que están relacionados con el sexo, para no provocar pensamientos impuros, y son los mismos órganos, más grandes y desarrollados por supuesto, pero criminalizados gracias a la herencia católica de muchos siglos de educación en el miedo, la culpa y el pecado.

Así se censuran pezones, o penes, creando una morbosa curiosidad entorno a ellos, de una manera a veces infantil. Si a algún jugador de futbol se le escapa algún testículo  por la pernera del pantalón de deporte ocupa portadas en prensa deportiva y no deportiva, la visión del pecho de una cantante en medio de un baile agitado también es noticia y rompe records de visitas en las redes sociales. Parece que no hayamos superado la etapa tonta del pedo, culo, caca, pis.

Es anacrónico e incoherente que mientras en las playas se alterne casi con toda naturalidad el nudismo con el baño clásico, y que en la publicidad y televisión todo este hipersexualizado, ya sea de manera sutil o descarada, haya redes sociales que cancelen una cuenta porque una mujer enseñe sus pechos.

Equiparar la visión de un pecho femenino, o sin pezón, a una imagen violenta, desagradable, o que incite al odio es terriblemente injusto. ¿Así como nos vamos a extrañar de que haya gente que proteste cuando ve a madres dando el pecho a sus hijos en un sitio público? Hasta ese acto tan natural y lleno de amor hiere las sensibilidades de algunos.

Hace poco leí un articulo donde hablaba de la educación sexual que se daba en un país nórdico, no recuerdo si era Finlandia, Dinamarca o Suecia, y no solo la educación en las escuelas de primaria se trataba de una manera mucho más natural y desinhibida que la que se imparte aquí sino que había un programa de televisión destinado a los niños pequeños donde se trataba este tema con cuerpos reales, es decir, con hombres y mujeres desnudos, sin pixelar, sin tapar, mientras la educadora señalaba, tocaba y disertaba, disipando todas esas dudas y preguntas que todos los niños pueden tener y que los adultos se empeñan en contestar con sinónimos tontos, si es que contestan.

Ese tipo de educación sería la ideal, sin dejarse influir por tabús, prohibiciones y valores morales religiosas, donde se daría más importancia como dice Pat a lo que se hace con los cuerpos que a los cuerpos en sí, donde la perversión no está en esos cuerpos sino en la mente y los ojos que miran.

Igual la inocencia se pierde cuando nos la tapan.

SEGUIMOS CON EL SEXO

Al leer a Pat hablar sobre el libro de educación sexual que ha comprado para su hijo (me asombra positivamente que haya profesores que lo manden como lectura obligatoria) recuerdo cuando intenté que mi hijo pre-adolescente se leyera uno, ya que intuía que por su timidez o discreción natural no iba a preguntarme nada directamente a mí (y no me equivocaba) y busqué uno que fuera ameno, con un lenguaje cercano a su edad y que hablara sin tapujos de todas esas dudas que a esa edad se tienen y no te atreves a preguntar. Creo que nunca llegó a abrirlo.

Recuerdo que en 8º de EGB nos dieron una clase de educación sexual, que consistía en estudiar el aparato reproductor masculino y femenino, con las consabidas risas nerviosas ante la visión del dibujo de un pene fláccido, creo que eso no ha cambiado desde entonces, pero ahora además se tratan otros aspectos menos funcionales y más sociales, lo que me parece mucho más útil para todo ese hervidero de dudas, preguntas, deseos y prejuicios que pueden llenar un cerebro adolescente.

Comparto la idea de Pat de que es importante abordar estos temas e informar, sin obligar claro, de una manera sana y natural de todo los aspectos relacionados con la vida sexual, sobre todo en un mundo tan hipersexualizado como el nuestro y que al mismo tiempo sigue tratando este tema en voz baja y con muchos prejuicios.

La sexualidad ha pasado de ser algo tabú y escandaloso hace años, a rodearnos de una manera natural y a veces abusiva en la actualidad. La publicidad, el cine, los concursos y realitys, los video clips, determinada música… todo esta lleno de connotaciones sexuales, y la mayoría de las veces no demasiado bien enfocado. Internet abre todo un mundo de exploración anónima y gratuita que puede calmar las curiosidades más excéntricas, pero al mismo tiempo mostrar una visión completamente falsa de la sexualidad real.

Supongo que a pesar de la facilidad con la que se puede encontrar información o desinformación sobre el tema, los jóvenes siguen teniendo las mismas dudas e inseguridades que nosotros a su edad, y que fuimos resolviendo con el viejo método de ensayo y error y algún que otro consejo de amigo. Por supuesto y sobre todo, lo que más ha cambiado es una generación de padres que ya no tienen miedo ni vergüenza de hablar sobre el tema.

Yo me sigo sorprendiendo cuando mi hija me pide consejo sobre sexo, porque en mi relación materno filial no hubo ninguna clase de complicidad ni confianza sobre nada que tuviera que ver con eso, (el único consejo sobre el tema que recibí fue que me hiciera respetar, que los hombres siempre querían lo mismo y luego no querían casarse con una chica que no fuera virgen), así que cuando se me pasa el pasmo e intento que mi mente deje de ver a una dulce niña con mofletes y dos coletas, hago acopio de experiencia e intento aconsejarla de la manera más clara y sensata que puedo.

Pero lo que más me gusta de esta nueva generación de adolescentes es la naturalidad con la que ven las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, ya sean esporádicas o no, sin tener que ponerles etiquetas, dando por supuesto que te pueden atraer hombres o mujeres sin necesidad de encasillarte en homo, hetero o bi.

Y como dice Pat, seguiremos aprendiendo.