INSTITUTO

He tenido la primera reunión del instituto de mi hijo. El director nos ha informado muy amablemente de todo el proyecto pedagógico del centro, los intercambios culturales que podrán hacer a Finlandia, Suecia o Dinamarca, la importancia que le dan a la comprensión lectora, los talleres optativos de refuerzo, todas las actividades culturales y deportivas que el centro ofrece de manera gratuita (esto si es un gran cambio)… Y muchas cosas mas que ahora mismo no recuerdo, han sido unas dos horas y media de chorreo de información audiovisual.

Y nos ha convencido. Es el mejor instituto al que nuestros hijos podrían ir, aunque yo ya lo sabía. Antes fue el mío.

Hasta aquí, todo bien, pero como en todas las reuniones ha llegado el momento de… “¿tenéis alguna duda? ¿Alguien quiere preguntar algo?”

Y esperaba escuchar alguna pregunta sobre profesorado, ideario del centro, evaluaciones, normas disciplinarias…. Pero no, a los padres de las primeras filas les preocupaban otros temas:

– “Yo querría saber como está el tema de la venta de drogas en el instituto, se ven unas cosas en la televisión…

– “Si, si, dentro del Instituto estarán controlados y seguros pero… ¿y fuera? Como sabemos que allí no intentan venderles drogas?”

– “¿Podemos pedir policía a las horas de salida de clase para que vigilen la calle y evitar elementos sospechosos?”

El director sonreía comprensivamente (han debido de ser muchos padres con las mismas preguntas a lo largo de estos años) pero yo no daba crédito. Soy de naturaleza más bien confiada, siempre lo he sido, y no suelo ver peligros tras cada farola de la calle. Quizás por eso mis hijos desde hace un par de años van solos al colegio y se mueven por el barrio con autonomía y la única ayuda de un móvil por si hay cambio de planes a la hora de comer, y toda la responsabilidad que he podido inculcarles a la hora de cruzar un semáforo.

Por lo demás sé que hay peligros reales, y que ocurren accidentes, y que lamentablemente hay psicópatas sueltos que deberían estar encerrados, pero no creo en el hombre del saco, ni en el de los caramelos, nunca me han ofrecido droga gratis a la salida del instituto (habría habido cola y se le habría acabado antes de que hubieran podido denunciarlo, por lo menos en mi época), ni me he tropezado con un exhibicionista… y como ya he dicho seguro que haberlos haylos… como las meigas… pero nunca he querido que condicionen mi vida, ni cuando mis padres me relacionaban todos los peligros posibles que una chica joven podía sufrir si salía por la noche, ni ahora, que debería preocuparme por mis hijos.

Cuanto daño hace la televisión…

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8 Respuestas a “INSTITUTO

  1. Tiene pinta de buen sitio ese instituto, pero me da a mí que no es público. Lo de la preocupación de los padres no me parece tan mal. Tengo la sensación de que el tema de las drogodependencias juveniles estaba un poco descuidado por parte de los progenitores. al menos por aquí, y que la cosa se había vuelto demasiado premisiva.

    Ya sabes que no estoy en contra de ciertas sustancias, pero todo a su tiempo.

    Un beso.

    • Pues es público, aunque parezca mentira. Tiene un equipo directivo muy bueno, y eso se nota en la enseñanza. Uno de los que mejores resultados tiene en esta ciudad.
      Yo no estoy de acuerdo con la permisividad, estoy por la información que quita muchas falsas leyendas, pero lo del hombre de los caramelos… que quieres… parece mentira que todavía haya gente que se lo cree.

      Y estoy de acuerdo contigo, al final probaran, o no, pero ahora es demasiado pronto. Y no creo que ni siquiera les tentara el asunto. Si a esta edad son todos unos fanáticos antitabaco.

      Besos.

  2. No se ha inventado mejor ni más eficaz arma de control masivo que el miedo.

    Y al final, detrás del miedo a las drogas o a lo que sea, demasiadas veces se esconden padres que lo que quieren es abdicar de su responsabilidad como padres. Probablemente los mismos que, si su hijo termina metido en algún asunto terrible de éstos, busquen siempre culpables en cualquier parte menos en su casa.

    Pero eso sí, el instituto tiene buena pinta 🙂 Que de eso iba el post, no? 😉

    Un beso.

    • Totalmente de acuerdo, el miedo es una gran arma de control, y cada vez se utiliza más. Lamentablemente el cuarto poder tiene mucha culpa de eso, no hay nada como la desinformación en esos temas.
      Y el post iba de todo eso, de que el instituto es genial, y de que no hay que crecer con miedo.
      Un beso.

  3. Karmen, yo sufro siempre antes del turno de ruegos y preguntas en las reuniones de padres. Da igual el tema de la reunión, da igual la edad de los niños, da igual el colegio que sea. Da igual. Siempre termino siendo espectadora de algún espectáculo surrealista. Pero bueno, mientras seamos espectadores y después se pueda contar a modo de anécdota… aunque yo soy más mala que tú, y no habría podido evitar desplegar todo el sarcasmo del que hubiera sido capaz.
    Un beso
    (oye, qué suerte tu hijo con su insti)

    • Jajaja! Me imagino. Además ya sabes que en las reuniones de primaria las preguntas son todavía más surrealistas, y las preocupaciones de algunos padres dan verguenza ajena.

      Si que he tenido suerte. Fijate que estaba convencida de que eran demasiado pequeños para pasar al instituto, pero el entusiasmo con que ha empezado esta nueva etapa y la motivación por aprender me han convencido de que ha sido un buen momento para él. Ya se empezaban a aburrir en el cole. Son métodos de enseñanza totalmente distintos.

      Ya te tocará.
      Un beso.

  4. A veces parece que hay gente que va a estas reuniones buscando algo con lo que atacar a la dirección del cole o instituto, sea lo que sea, y, si resulta que lo que han contado tiene una pinta estupenda, como es el caso, pues se busca algo malo para estropearlo, tenga o no base real. ¡Suerte con el nuevo curso!. Creí que la historia de los vendedores de droga a la puerta de los coles, tan antigua como mi vida escolar, habría dejado paso a las ventas por internet, o algo así, pero está visto que hay leyendas que no morirán nunca. Bs.

    • Yo también creia que esa historia habría desaparecido, o como bien dices, se habría modernizado pero chica, se ve que no. Que si la leyenda urbana es buena… se mantiene por los siglos de los siglos…

      Un beso.

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